Mercado, dólar e inflación: el análisis de Gustavo Nefa

Mercado en tensión por el debate sobre el dólar y la inflación

Billetes de dólar y análisis económico

NewsITe

El debate por el rumbo del tipo de cambio volvió a ganar lugar en la agenda económica local. Proyecciones que ubican al dólar en torno a los $1800 encendieron alarmas en los mercados y entre los ahorristas. Sin embargo, el economista Gustavo Nefa, socio y director de Research for Traders, puso paños fríos a los pronósticos más extremos en una entrevista con Splendid AM 990, al analizar el frente cambiario, la dinámica de las reservas y el sendero de la inflación.

Según Nefa, las expectativas devaluatorias existen, pero el escenario actual no convalida, al menos en el corto plazo, un salto abrupto a niveles tan altos como los que se vienen mencionando. El especialista remarcó que el comportamiento de las exportaciones, la liquidación del complejo agroexportador y el desempeño de la balanza comercial siguen siendo variables clave para evaluar los riesgos sobre el dólar.

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¿Es realista pensar en un dólar a $1800?

Al ser consultado sobre la posibilidad de un tipo de cambio oficial o financiero cercano a los $1800, Nefa consideró que la cifra luce “holgada” con la foto actual de la economía. Explicó que el mercado descuenta un deslizamiento cambiario mayor en el segundo semestre, pero no necesariamente de la magnitud señalada en algunos trascendidos.

  • Balanza comercial en terreno positivo: el país viene registrando superávits superiores a los US$ 2.000 millones en la mayoría de los meses del primer semestre, lo que aporta divisas y reduce la presión inmediata sobre el mercado cambiario.
  • Ingreso de dólares del sector exportador: el flujo paulatino de exportaciones contribuye a sostener la oferta de dólares, aun en un contexto de incertidumbre política y financiera.

De este modo, la hipótesis de un salto brusco del tipo de cambio se enfrenta a un cuadro donde, pese a las tensiones, aún hay elementos de contención provistos por el comercio exterior.

Reservas, FMI y ancla antiinflacionaria

Otro de los ejes centrales del análisis fue la estrategia del Banco Central para recomponer reservas, en línea con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Nefa calificó como “totalmente positiva” la decisión de destinar parte del superávit externo a la compra de divisas, con el objetivo de mejorar el balance de la autoridad monetaria.

  • Fortalecimiento del Banco Central: sanear el activo de la entidad, sostuvo, es clave para recuperar credibilidad y dotar de mayor potencia a la política monetaria.
  • Inflación en desaceleración: las proyecciones de mercado ubican la suba de precios en un sendero descendente, hacia un rango de entre 1,7% y 1,9% mensual, lo que reflejaría el efecto del freno monetario aplicado en los últimos meses.
  • Comparación regional: aun así, las reservas netas argentinas rondan apenas el 7% del PBI, por debajo de países vecinos como Paraguay o Uruguay, donde superan el 20%, lo que expone la fragilidad externa del país.

“Comprar reservas y recomponer el balance del Banco Central es una señal clave para los mercados y para la estabilidad de precios”, remarcó Nefa durante la entrevista.

Consumo en baja y un contexto internacional desafiante

En el tramo final de su exposición, el economista se refirió a los contrastes del actual modelo económico. Señaló que la prioridad oficial pasó por ordenar las cuentas fiscales y promover la inversión, en detrimento del consumo, que mostró una marcada contracción en la primera mitad del año y golpea especialmente a comercios y pymes.

En este marco, instrumentos como el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la fuerte baja del riesgo país —hoy en torno de los 440 puntos básicos— apuntan a atraer capitales para proyectos de infraestructura y generación de empleo de largo plazo. No obstante, sus beneficios no se sienten de inmediato en el bolsillo de la población.

A esto se suma un contexto internacional convulsionado: la escalada geopolítica en Medio Oriente y el encarecimiento del petróleo, con el barril Brent por encima de los US$ 100, alimentan presiones inflacionarias globales y obligan a endurecer la política monetaria en las principales economías. Para países emergentes como Argentina, este escenario implica financiamiento externo más caro y mayor volatilidad financiera, aun cuando un precio alto del crudo favorece las exportaciones de Vaca Muerta.

En síntesis, Nefa describió un cuadro mixto: un frente cambiario que por ahora se mantiene contenido gracias al superávit comercial y a la compra de reservas, una inflación que cede gradualmente y un consumo que sigue bajo presión, en un mundo más volátil y exigente para las economías vulnerables.

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