El sistema, ubicado a 71 años luz de la Tierra, incluye una enana roja, una enana marrón y un objeto gaseoso comparable con Júpiter. El hallazgo abre un debate sobre cómo clasificar este tipo de cuerpos celestes.

Un equipo de científicos documentó un sistema planetario en la Vía Láctea cuya configuración desafía las clasificaciones actuales de la astronomía. El sistema está compuesto por una enana roja, una enana marrón y un mundo gaseoso del tamaño de Júpiter que orbita alrededor de esta última, una combinación que llevó a los investigadores a debatir cuál es la terminología adecuada para describirlo.
El hallazgo fue posible gracias al Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, ubicado en Chile. El sistema se encuentra a unos 71 años luz de la Tierra y presenta una estructura diferente a la del sistema solar.
La estrella principal es una enana roja con aproximadamente el 40% de la masa del Sol. A su alrededor gira una enana marrón, un cuerpo celeste que se ubica entre un planeta y una estrella. A su vez, la enana marrón posee en órbita un objeto gaseoso de un tamaño comparable con Júpiter.
Si se toma como referencia el sistema solar, un cuerpo que orbita alrededor de otro que, a su vez, gira en torno a una estrella podría denominarse exoluna. Sin embargo, los investigadores sostienen que esa definición no refleja las características del nuevo objeto.
“Sin duda, esto será motivo de debate. En general, a la mayoría de los astrónomos les parece bien el término ‘exosatélite’, al menos como término provisional hasta que adoptemos formalmente definiciones para objetos como el que hemos encontrado”, dijo Kevin Hoy, estudiante de doctorado en astrofísica en la Universidad Diego Portales de Chile, también afiliado al grupo de investigación sobre exolunas YEMS y autor principal del estudio publicado en la revista Nature.
“Realmente estamos llegando al límite de hasta dónde podemos estirar los términos que inventamos para describir el sistema solar a fin de describir otros sistemas, en este caso”, agregó Hoy.
Objeto inusual
El objeto descubierto posee al menos el 90% de la masa de Júpiter y completa una órbita alrededor de la enana marrón cada 170 días. La distancia que lo separa de ese cuerpo equivale aproximadamente a una quinta parte de la que existe entre la Tierra y el Sol.
La coautora del estudio, Alice Zurlo, astrofísica de la Universidad Diego Portales y directora de YEMS, destacó el impacto que podría tener el descubrimiento para futuras investigaciones.
“Creo que este descubrimiento ha abierto una caja de Pandora para la comunidad científica. Este tipo de objeto es completamente nuevo e inusual, verdaderamente diferente de lo que conocemos en nuestro sistema solar. Ahora tendremos que comprender, a través de modelos teóricos, cómo se forman este tipo de objetos y si son comunes o no”, dijo.
“Hemos optado deliberadamente por no llamarlo luna. Esto se debe a que no se parece a ninguna luna de nuestro sistema solar. Es mucho más masivo y no orbita alrededor de un planeta, sino de una enana marrón, un objeto que se encuentra a medio camino entre un planeta y una estrella. Dado que nunca antes habíamos visto un sistema como este, todavía estamos buscando la mejor forma de describirlo”, explicó.
Hasta el momento se han descubierto más de 6.300 exoplanetas, mientras que las exolunas continúan siendo mucho más difíciles de identificar y solo existen unos pocos candidatos considerados prometedores.
Los investigadores analizan dos posibles escenarios para explicar el origen del exosatélite. Según Zurlo, pudo haberse formado a partir del disco de gas y polvo que rodeaba a la enana marrón o haber sido capturado posteriormente por la gravedad de ese cuerpo.
La enana marrón del sistema posee una masa unas 33 veces superior a la de Júpiter, un tamaño un 50% mayor y una temperatura considerablemente más elevada.
“Dado que el sistema es muy joven, la enana marrón sigue brillando con el calor residual de su formación”, explicó Zurlo.
Para Hoy, el sistema representa un caso excepcional entre los miles de sistemas planetarios identificados desde la década de 1990.
“Sí, este sistema es sin duda extraño. Probablemente tuvo una historia dinámica bastante caótica que lo dejó en su estado actual, pero es realmente difícil determinar exactamente qué tipo de caos atravesó”, aseveró.

