Un homicidio que vuelve a poner a Chaco bajo la lupa

NewsITe
Un joven de 21 años identificado como Agustín Pintos murió en la noche del domingo en el Hospital Julio C. Perrando, en Resistencia, tras recibir un disparo en la cabeza y otro en una pierna durante un violento episodio registrado en Villa Forestación, Barranqueras. El caso volvió a encender las alarmas sobre la circulación de armas de fuego y las falencias en la prevención del delito en el área metropolitana del Chaco.
El ataque ocurrió alrededor de las 5 de la madrugada, en la zona conocida como Lote 11. Vecinos del barrio llamaron al 911 al escuchar un desorden en la vía pública y varias detonaciones de arma de fuego. Cuando los efectivos policiales llegaron al lugar, encontraron a Pintos gravemente herido, con una lesión de arma de fuego en la región frontal, con orificio de entrada y sin salida, y otra herida en el muslo derecho.
El joven fue trasladado de urgencia al principal centro de salud de la capital chaqueña, donde permaneció internado en estado crítico durante varias horas. Pese a los esfuerzos del personal médico, su fallecimiento fue confirmado cerca de las 22. El diagnóstico consignado fue shock neurogénico, consecuencia directa de la gravedad de las lesiones sufridas durante el ataque.
Investigación y primeras detenciones
Tras el hecho, la Policía del Chaco desplegó un operativo en la zona. Como resultado, fueron detenidos tres sospechosos y se secuestraron vainas servidas, prendas de vestir y otros elementos que ahora serán sometidos a peritajes. La causa quedó a cargo de la Fiscalía de Investigaciones Penal N.º 15, que recaratuló el expediente como homicidio y ordenó la realización de la autopsia para determinar con precisión la mecánica de la muerte.
Los investigadores buscan establecer quién efectuó los disparos, cuál fue el móvil del ataque y qué participación tuvo cada uno de los detenidos. Las primeras declaraciones habrían presentado contradicciones, por lo que se espera que las pericias balísticas, los estudios de laboratorio y nuevos testimonios aporten claridad sobre cómo se desencadenó la agresión que terminó con la vida de Pintos.
Seguridad, armas en la calle y deuda del Estado
- El crimen se produjo en un barrio populoso de Barranqueras, parte del conglomerado urbano que integra junto a Resistencia.
- El caso vuelve a exponer la facilidad con la que circulan armas de fuego en zonas urbanas del Chaco.
- El Ministerio de Seguridad provincial enfrenta cuestionamientos por la prevención territorial y el patrullaje en horarios críticos.
- La rápida reacción policial para detener sospechosos contrasta con la imposibilidad de evitar el hecho.
La secuencia de llamado vecinal, arribo policial, ambulancia, detenciones y causa judicial llegó demasiado tarde para Agustín Pintos.
Referentes locales y vecinos remarcan que los operativos posteriores no alcanzan para responder a una demanda de fondo: reducir la violencia armada y garantizar una presencia estatal sostenida, no solo tras cada hecho grave. La muerte de Pintos se suma a otros episodios que impactaron en la región metropolitana chaqueña y reinstalan el debate sobre la efectividad de las políticas de seguridad, el control de armas y la inteligencia criminal.
Con tres detenidos y una investigación en curso, el Gobierno chaqueño muestra capacidad de reacción, pero aún debe demostrar que puede anticiparse a los hechos y evitar que conflictos cotidianos se sigan resolviendo a los tiros en plena calle. El caso de Barranqueras se convierte así en un nuevo test para la administración provincial en materia de seguridad pública.

