Milei reordena su estrategia en el Senado para aprobar leyes clave

El oficialismo busca un nuevo esquema de acuerdos en la Cámara alta

El Gobierno nacional se ve obligado a recalibrar su estrategia de negociación en el Senado para garantizar la aprobación de un paquete de leyes considerado central para la gestión de Javier Milei. Tras varios meses de tensiones y votaciones ajustadas, en la Casa Rosada admiten que el esquema de diálogo concentrado casi exclusivamente en los gobernadores no alcanza para ordenar a los bloques dialoguistas de la Cámara alta.

En la agenda legislativa inmediata figuran la reforma laboral, la reforma del sistema electoral, los cambios en el régimen de zonas frías, la defensa de la propiedad privada y un próximo proyecto de reforma del Banco Central. Todas iniciativas atravesadas por fuertes resistencias internas en los bloques opositores y diferencias dentro de la propia alianza oficialista.

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Hasta ahora, las conversaciones políticas estuvieron centralizadas en el jefe de Gabinete, Diego Santilli, como nexo con los gobernadores, mientras que en el Senado el rol de articulación recayó en la jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA), Patricia Bullrich. Sin embargo, una porción importante de los senadores dialoguistas no responde de manera directa a ningún mandatario provincial, lo que desarticula el “acuerdo en combo” que intentó instalar el Ejecutivo.

En ese contexto, la dispersión interna de la Unión Cívica Radical y la fragmentación del mapa opositor se convirtieron en el principal obstáculo para el oficialismo. A esto se suman cortocircuitos dentro del propio Gobierno, como quedó al descubierto con las diferencias entre Bullrich y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, respecto de los cambios en el proyecto de propiedad privada y el límite a la venta de tierras a extranjeros.

Poroteo fino y una aritmética ajustada en la Cámara alta

La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores y necesita sumar al menos 16 voluntades para alcanzar el quórum y asegurar la sanción de sus proyectos. El problema es que más de la mitad de esos legisladores adicionales pertenecen a provincias gobernadas por el peronismo o actúan con autonomía frente a sus mandatarios, lo que obliga a una negociación caso por caso.

En medio de este escenario, Bullrich consiguió de todos modos objetivos puntuales, como abrir el recinto y avanzar con la aprobación de diversos pliegos judiciales, entre ellos el del camarista Víctor Pesino, alineado con la reforma laboral promovida por el Gobierno. Pero el desafío mayor llegará entre agosto y septiembre, cuando el oficialismo buscará concentrar las fuerzas para tratar la reforma laboral, la defensa de la propiedad privada y la revisión de las zonas frías.

Radiografía de los bloques dialoguistas

Dentro de la UCR, el Senado se divide entre quienes responden a sus gobernadores y quienes actúan con margen propio. Solo cinco senadores –Rodolfo Suárez y Mariana Juri (Mendoza), Silvana Schneider (Chaco), y Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela (Corrientes)– siguen de cerca las líneas marcadas por Alfredo Cornejo, Leandro Zdero y Gustavo Valdés. El resto no se alinea directamente con los mandatarios o proviene de distritos gobernados por el peronismo.

En ese grupo aparecen radicales que marcan distancia con iniciativas centrales del Ejecutivo, como la reforma electoral y las modificaciones en zonas frías: Maximiliano Abad (Buenos Aires), Daniel Kroneberger (La Pampa) y Flavio Fama (Catamarca). En contraste, los santafesinos Carolina Losada y Eduardo Galaretto acompañaron la mayoría de los proyectos de Milei, aunque plantean reparos al nuevo sistema electoral.

  • El PRO suma tres senadores alineados con Mauricio Macri, dispuestos a apoyar los proyectos clave del Gobierno, pero en desacuerdo con la eliminación de las PASO y el esquema de colectoras.
  • El bloque Provincias Unidas, integrado por Alejandra Vigo y Carlos “Camau” Espínola, vota de manera diferenciada, lo que obliga a negociaciones separadas.
  • Encuentro Misionero, representado por Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, responde al liderazgo provincial de Carlos Rovira, enfrentado con el gobernador Hugo Passalacqua, lo que complica cualquier acuerdo directo con la Casa de Gobierno provincial.
  • Los bloques provinciales de Salta, Neuquén, Tucumán y Chubut sí replican las decisiones de sus gobernadores, a diferencia de los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano, que actúan con independencia de Claudio Vidal.

En el oficialismo reconocen que el “poroteo fino” en el Senado ya no puede hacerse solo con los gobernadores: cada voto requiere una ingeniería política específica.

Con un calendario apretado y proyectos sensibles en juego, el Gobierno se encamina a una nueva etapa de negociación en el Senado, donde la clave será cómo articular con una oposición heterogénea y, en muchos casos, imprevisible. El éxito o el fracaso de esta fase legislativa marcará el alcance real del programa de reformas impulsado por Javier Milei.

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