El corazón también juega los partidos decisivos

Los encuentros decisivos del Mundial se viven con una intensidad particular en la Argentina: nervios, euforia, tensión y una fuerte carga emocional que se multiplica cuando juega la Selección. Para la mayoría, esas sensaciones quedan en anécdota, pero en personas con enfermedad cardiovascular o factores de riesgo, ese estrés puede actuar como desencadenante de un infarto agudo de miocardio.
Cardiólogos y redes de emergencias advierten que el mayor peligro no es el fútbol en sí, sino la tendencia a subestimar los síntomas y “aguantar” hasta que termine el partido. Cada minuto perdido en pedir ayuda puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, o entre una buena recuperación y secuelas irreversibles.
Durante el actual Mundial, la Red de Emergencias Cardiovasculares de Tucumán reportó 33 atenciones por infarto, ocho de ellas en coincidencia temporal con días en que jugó Argentina. En Córdoba, seis personas ingresaron con infarto al Hospital Córdoba dentro de las seis horas posteriores al último partido de la Selección. Los especialistas remarcan que estos datos no prueban que el fútbol cause los eventos, pero sí confirman que los momentos de alta tensión pueden actuar como disparadores en personas predispuestas.
Cómo reconocer a tiempo un posible infarto
En pleno partido, es frecuente que una persona atribuya la opresión en el pecho, la falta de aire o una transpiración fría e inusual a los nervios del encuentro. El problema surge cuando se decide esperar “a que se pase solo”. Ante síntomas compatibles con infarto, la indicación es clara: no hay que aguardar al entretiempo ni al pitazo final, sino llamar de inmediato al servicio de emergencias.
El síntoma más habitual es una presión o dolor persistente en el centro del pecho, que puede irradiar hacia uno o ambos brazos, hombros, espalda, cuello o mandíbula. También pueden aparecer falta de aire, sudor frío, náuseas, mareos, debilidad marcada o incluso desvanecimiento. Frente a cualquiera de estas señales, se recomienda interrumpir la actividad, sentarse o recostarse y solicitar asistencia médica sin intentar trasladarse en vehículo particular.
La red de atención comienza antes del hospital
La atención del infarto no se inicia en la unidad coronaria, sino en el momento en que alguien reconoce los síntomas y llama al número de emergencias. Desde allí se pone en marcha una cadena de acciones que debe ser rápida y coordinada: llegada de la ambulancia, evaluación clínica, realización de un electrocardiograma, comunicación con el equipo de cardiología y derivación al centro adecuado para brindar el tratamiento.
La ambulancia es mucho más que un medio de traslado. Allí puede hacerse el diagnóstico inicial, activar al centro receptor y decidir la mejor estrategia según distancias y tiempos. En áreas urbanas, muchas veces la indicación es llevar directamente al paciente a un hospital con capacidad de realizar una angioplastia coronaria primaria.
Tratamientos disponibles y el valor del tiempo
- Angioplastia coronaria: procedimiento para desobstruir la arteria tapada mediante un catéter, que es el tratamiento de elección cuando puede hacerse dentro de los 90 a 120 minutos desde el primer contacto médico.
- Fibrinólisis farmacológica: uso de medicamentos que disuelven el coágulo cuando la angioplastia no está disponible en tiempo y forma, una estrategia clave en localidades alejadas.
En la Argentina, sólo alrededor del 30% de los pacientes llega a una angioplastia en los plazos recomendados. Muchos deben esperar más de tres horas para acceder a atención especializada, en un contexto de grandes distancias y disponibilidad desigual de centros con hemodinamia. Esto vuelve aún más importante el rol de los fibrinolíticos, como la tenecteplasa, un fármaco de tercera generación que se administra en una única dosis intravenosa de menos de diez segundos y que puede utilizarse en ambulancias, guardias y hospitales de menor complejidad.
“El tiempo es músculo”: cuanto antes se restablece el flujo de sangre al corazón, mayores son las posibilidades de sobrevivir y reducir las secuelas.
Los especialistas recuerdan que ninguna medicación puede recuperar los minutos perdidos antes de hacer el llamado a emergencias. La sobrevida depende de que toda la cadena funcione: reconocer los síntomas, pedir ayuda, contar con una ambulancia preparada, derivar al lugar correcto e iniciar el tratamiento lo más rápido posible. En hasta un 40% de los casos, el paciente puede fallecer antes de llegar al hospital, por lo que la decisión de no esperar al final del partido y llamar de inmediato puede salvar una vida.

