Un festejo por el triunfo de la Selección terminó con una grave imputación

NewsITe
Un joven de 24 años fue imputado en la ciudad rionegrina de Cipolletti acusado de portar dos armas de fuego durante los festejos por el triunfo de la Selección argentina frente a Inglaterra. El episodio reavivó la preocupación por la presencia de armas en celebraciones multitudinarias y el riesgo que implica para la seguridad pública.
De acuerdo con la información difundida por el Ministerio Público Fiscal (MPF) de Río Negro, el hecho ocurrió el miércoles por la tarde, en pleno centro de Cipolletti, en el marco de las concentraciones espontáneas que se generaron tras la victoria del equipo nacional. Fue en ese contexto que efectivos de la Policía provincial detectaron la conducta sospechosa del joven e intervinieron.
Al momento de la requisa, los uniformados encontraron en una riñonera una pistola calibre 9 milímetros con el número de serie suprimido, un almacén cargador removible y catorce cartuchos metálicos compatibles con esa arma. La supresión de la numeración es un agravante frecuente en causas vinculadas con la tenencia ilícita de armas, ya que impide rastrear su origen.
La fiscal del caso, Eugenia Vallejos, detalló que el imputado también llevaba una segunda arma de puño, tipo semiautomática, de simple y doble acción, igualmente sin número de serie visible. Esa pistola contaba con un cargador removible y ocho cartuchos. Ambas armas quedaron inmediatamente secuestradas para su peritaje.
El procedimiento policial se concretó alrededor de las 19.20 del miércoles, cuando los agentes fueron advertidos de la situación y procedieron a la detención del joven. Desde el MPF señalaron que su conducta encuadraría en delitos vinculados con la portación ilegal de arma de fuego de uso civil y de guerra, aunque la calificación podría ajustarse a medida que avance la investigación.
Debate por la prisión preventiva y uso de tobillera electrónica
En la audiencia de formulación de cargos, la fiscal Vallejos solicitó que se mantenga la detención del acusado y que se dicte la prisión preventiva, al considerar que existen riesgos procesales, entre ellos peligro de fuga y posibilidad de entorpecer la investigación. Para la funcionaria judicial, la gravedad del hecho y las características del armamento respaldan la necesidad de una medida cautelar estricta.
La defensora penal pública, Alfosina Stular, se opuso a ese planteo y sostuvo que su cliente cuenta con arraigo en la zona y tiene un trabajo estable. En ese marco, pidió que se le otorgue la libertad bajo la colocación de una tobillera electrónica, al remarcar que el acusado no registra antecedentes penales ni intentó evadir el accionar policial.
“Mi defendido no tiene antecedentes, tiene domicilio fijo y trabajo. No hay elementos que permitan presumir un intento de fuga o de entorpecimiento de la investigación”, argumentó Stular ante la jueza de Garantías.
Tras escuchar a las partes, la jueza de Garantías, María Agustina Bagniole, resolvió un criterio intermedio: ordenó colocarle al joven un dispositivo de geolocalización y le impuso la obligación de presentarse de manera semanal en la sede judicial correspondiente. Además, dispuso que las armas queden bajo estricto resguardo mientras se desarrollan las pericias balísticas y se analizan antecedentes de su posible uso en otros hechos.
El caso se suma a otros episodios recientes en los que se detectó la presencia de armas de fuego en festejos populares, un fenómeno que las autoridades buscan desalentar a través de controles más estrictos y campañas de desarme voluntario. En las próximas semanas, el MPF deberá definir si avanza con una acusación formal y eventual elevación a juicio oral.

