Colombia comenzó a aplicar la semana laboral de 42 horas y se sumó a otros países de la región que buscan disminuir el tiempo de trabajo. En contraste, Argentina mantiene el esquema de 48 horas semanales y este año impulsó una reforma que habilita jornadas de hasta 12 horas diarias bajo determinadas condiciones.

La discusión sobre la duración de la jornada laboral volvió a instalarse en América Latina luego de que Colombia comenzara a aplicar oficialmente una semana laboral máxima de 42 horas, una medida que forma parte de un proceso gradual iniciado en 2021 para reducir el tiempo de trabajo sin afectar los salarios de los empleados. El panorama regional, relevado por BBC News Mundo, muestra que cada vez más países avanzan hacia esquemas más cortos, mientras que Argentina aparece como una excepción.
La nueva normativa colombiana establece que las 42 horas podrán distribuirse de manera flexible mediante acuerdos entre empleadores y trabajadores. Además, incorpora modificaciones como un mayor recargo por el trabajo realizado durante domingos y feriados y cambios en el inicio de la jornada nocturna.
Con esta decisión, Colombia se acerca al objetivo de las 40 horas semanales, una meta que ya alcanzó Ecuador hace más de cuatro décadas y que también persiguen Chile y México mediante reformas progresivas.
En Ecuador, la jornada de 40 horas rige desde 1980 y continúa siendo el único país latinoamericano que aplica plenamente ese esquema. Chile comenzó un proceso escalonado que reducirá la carga laboral hasta llegar a las 40 horas en 2028, mientras que México prevé implementar ese mismo límite de manera gradual hasta 2030.
Brasil también discute un proyecto para reducir la jornada de 44 a 40 horas semanales. La propuesta ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y contempla, además, dejar atrás el tradicional esquema de seis días de trabajo por uno de descanso para avanzar hacia dos jornadas libres por semana.
En contraste, varios países continúan manteniendo un máximo legal de 48 horas semanales, entre ellos Argentina, Perú, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Costa Rica, Panamá y Nicaragua.
El caso argentino
Argentina aparece como un caso particular dentro del escenario regional. Mientras varios gobiernos impulsan reformas orientadas a reducir la carga horaria, durante este año el debate local estuvo atravesado por la reforma laboral promovida por el Gobierno nacional.
La normativa permite extender la jornada diaria de ocho hasta doce horas mediante sistemas de distribución del tiempo de trabajo, siempre que se respeten los descansos mínimos establecidos por la legislación vigente. De esa manera, aunque el límite semanal continúa siendo de 48 horas, se habilita una mayor flexibilidad para organizar la actividad laboral.
Especialistas consultados en distintos ámbitos sostienen que esta orientación difiere de la tendencia internacional, donde numerosos países analizan jornadas más cortas con el objetivo de mejorar el equilibrio entre la vida personal y el trabajo, además de favorecer la productividad.
Un debate que excede las horas
La discusión sobre la jornada laboral ya no se limita únicamente a la cantidad de horas trabajadas. En distintos países de la región las reformas también incorporan cambios vinculados con las vacaciones, las horas extras, la informalidad laboral y la igualdad de género en el mercado de trabajo.
Según datos citados en el informe, América Latina presenta un promedio de 15 días de vacaciones al año, por debajo de los 25 días habituales en gran parte de Europa. Al mismo tiempo, la informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos: mientras en Colombia y México supera el 55%, en economías como Argentina y Brasil ronda el 40%.

