Cumbre en Olivos: el futuro de la Jefatura de Gabinete, en juego

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El presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, mantienen este jueves una reunión clave en la Quinta de Olivos para definir la continuidad del funcionario al frente de la Jefatura de Gabinete. El encuentro se desarrolla luego del regreso del mandatario de su gira por España y en medio de fuertes presiones internas que reclaman el desplazamiento del ministro coordinador.
De acuerdo con versiones que circulan en la Casa Rosada, Adorni habría llegado a la cumbre con la decisión tomada de poner su renuncia a disposición del Presidente. Sin embargo, en su entorno inmediato se aferran a la posibilidad de que conserve el cargo, al menos hasta después del fin de semana, y sostienen que el desenlace dependerá de la charla a solas con Milei.
El escenario para un recambio ya fue delineado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el asesor presidencial Santiago Caputo. Ambos trabajan en un nuevo esquema institucional que contempla la salida inmediata de Adorni y una reconfiguración de la estructura de poder dentro del Gobierno nacional.
Un nuevo organigrama y el nombre de Diego Santilli
La propuesta que se analiza en Olivos incluye el desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete y la designación de Ignacio Devitt en el área de Interior. El objetivo sería reordenar la arquitectura ministerial para que la cartera política quede integrada como una vicejefatura bajo la órbita del ministro coordinador.
La figura de Santilli gana terreno por su perfil dialoguista y su experiencia en la gestión pública, tanto en la Ciudad como en la provincia de Buenos Aires. En el oficialismo destacan su capacidad para articular con gobernadores, bloques aliados y el Congreso, un punto sensible para el Gobierno tras las últimas tensiones legislativas.
Fuentes parlamentarias reconocen que la permanencia de Adorni se volvió un costo difícil de sostener. La reciente caída de una sesión en el Senado, donde estaba previsto tratar la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos judiciales y ascensos diplomáticos, encendió las alarmas en la Casa Rosada.
Presión política, causas judiciales y malestar interno
En el Congreso, las espadas libertarias admiten que el funcionario se volvió especialmente vulnerable frente a los pedidos de interpelación impulsados por la oposición. “No podemos abrir el recinto. Este tipo se tiene que ir”, sintetizan, reflejando el clima de desgaste en torno al jefe de Gabinete.
A la parálisis política se suma el ruido interno provocado por las revelaciones sobre los movimientos patrimoniales de Adorni y las dudas en torno a sus declaraciones juradas. Estos elementos minaron su rol como vocero y articulador político, pese a que el propio Milei había dicho en el exterior que, si la Justicia lo encontraba culpable, lo “eyectaría de una patada”.
Mientras tanto, en Balcarce 50 se preparan para un eventual relevo que implicaría mucho más que un simple cambio de nombres: significaría un giro en la estrategia de construcción política del oficialismo, en un contexto de fragilidad parlamentaria y necesidad de acuerdos para avanzar con las reformas estructurales que impulsa la Casa Rosada.
La definición sobre el futuro de Manuel Adorni se convirtió en el primer gran test político interno del gobierno de Javier Milei desde su llegada a la Casa Rosada.
En las próximas horas, la conversación en Olivos terminará por confirmar si el Presidente apuesta a sostener a su actual jefe de Gabinete o si abre una nueva etapa con un recambio que podría reordenar el tablero político del oficialismo.

