El MID impone cambios clave al Súper RIGI en Diputados

El oficialismo suma apoyos al Súper RIGI con cambios del MID

Diputado Eduardo Falcone durante el debate por el Súper RIGI en el Congreso

NewsITe

El dictamen del denominado Súper Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (Súper RIGI) avanzó en la Cámara de Diputados con dos modificaciones decisivas impulsadas por el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID). Lejos de ser un aval automático al proyecto enviado por el Gobierno nacional, la fuerza desarrollista introdujo cambios que apuntan a reforzar el impacto productivo local y la apuesta por la innovación.

Las dos enmiendas centrales fueron promovidas por el diputado nacional Eduardo Falcone, único orador que defendió abiertamente el esquema de incentivos durante el plenario de comisiones. Por un lado, se incorporó una cláusula de “Compre Nacional” que exige que al menos el 20% de la inversión se canalice a través de proveedores locales, siempre que cumplan con estándares de calidad y precios competitivos. Por otro, se creó un mecanismo de incentivo adicional a la inversión en investigación y desarrollo (I+D) y en becas orientadas a la transferencia tecnológica.

[prompt_box]

Falcone explicó que el Súper RIGI está pensado para proyectos de más de 1.000 millones de dólares en sectores de matriz tecnológica que hoy prácticamente no existen en el país. Con ese volumen de capital, sostuvo, Argentina compite de manera directa con economías que ofrecen baja presión fiscal y alta previsibilidad, como Irlanda, Turquía o Singapur. Por eso, el régimen propone un esquema de estabilidad jurídica, fiscal, aduanera y cambiaria por 30 años, junto con una alícuota de Impuesto a las Ganancias del 15%, por debajo del 35% general y del 25% previsto en el RIGI original.

Compre Nacional, I+D y nuevas condiciones para invertir

La cláusula de Compre Nacional busca responder a una de las principales críticas de la oposición: que los beneficios terminen concentrados en grandes multinacionales sin un efecto derrame en la economía local. El texto acordado con el MID obliga a que, en la medida en que existan proveedores argentinos capaces de ofrecer los bienes y servicios necesarios a precios y calidades adecuados, al menos un quinto de las compras vinculadas a los proyectos se realicen en el país.

En los casos en que se requieran insumos altamente específicos –como equipamiento minero de alta seguridad o explosivos especiales– que no se fabrican en la Argentina, se habilita la importación. No obstante, el porcentaje mínimo local deberá cubrirse en otros componentes del emprendimiento, desde servicios profesionales hasta obras de infraestructura complementaria.

El segundo cambio relevante se vincula con la inversión en I+D. Ante la negativa del oficialismo de atar de forma directa la rebaja de Ganancias al gasto en innovación, se pactó un esquema de incentivo indirecto: las empresas que destinen recursos a investigación, desarrollo o becas académicas –como las Manuel Belgrano– podrán computar esos montos al doble de su valor para cumplir con los mínimos establecidos por la ley. El objetivo es fomentar la generación de capacidades tecnológicas en el país y evitar que los proyectos se limiten a ser enclaves extractivos.

Cruce político y debate ideológico en el Congreso

El debate en comisiones no estuvo exento de tensión política. El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, cuestionó con dureza al MID y descalificó las modificaciones introducidas al describirlas como “dos pavaditas” a cambio del respaldo al oficialismo. Además, ubicó al Súper RIGI “a la derecha” del ex presidente desarrollista Arturo Frondizi y calificó de “infantil” el argumento de que las exenciones fiscales se aplican sobre proyectos que hoy no existen, por lo que no implicarían una caída inmediata de recaudación.

  • El oficialismo busca asegurar grandes inversiones a largo plazo con ventajas tributarias y estabilidad por tres décadas.
  • El MID condicionó su apoyo a la incorporación de proveedores locales y a mayores estímulos para la innovación y la formación de capital humano.

“Yo soy muy defensor del RIGI porque es una herramienta desarrollista, algo raro en un gobierno liberal”, sostuvo Falcone, quien reivindicó la tradición de Frondizi y trazó paralelismos con los debates por el autoabastecimiento energético en la década del 50.

Falcone respondió que los amplios beneficios fiscales son una condición necesaria en un contexto de alta incertidumbre macroeconómica, múltiples tipos de cambio y controles a los movimientos de capital. A su juicio, nadie compromete miles de millones de dólares si no cuenta con reglas claras y estables. El diputado también recordó la experiencia de la Resolución 125 en 2008, y señaló que cambios bruscos en la carga impositiva al principal sector exportador pueden generar una crisis de magnitud.

Al reivindicar la lógica del régimen, el legislador desarrollista comparó las críticas actuales con las que recibió Frondizi cuando impulsó la participación privada para lograr el autoabastecimiento petrolero en un país que importaba el 60% de lo que consumía. Según su mirada, hoy reaparecen los mismos sectores “antidesarrollistas” –izquierda, liberales y parte del peronismo– que en su momento cuestionaron aquella estrategia. Para Falcone, incluso la propia historia del peronismo demuestra que, en contextos de restricción fiscal, el Estado termina recurriendo a la inversión privada para sostener el crecimiento.

Con el dictamen ya firmado y las modificaciones del MID incorporadas, el oficialismo apuesta ahora a conseguir los votos necesarios en el recinto. El desenlace del debate será clave para el futuro marco de atracción de inversiones de gran escala en la Argentina y para definir hasta qué punto la búsqueda de capital externo se traduce en desarrollo productivo y tecnológico local.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -