La “muralla china andina”, nuevo imán turístico en Perú

Dónde queda la “muralla china andina” y por qué fascina a los turistas

Vista panorámica del mirador conocido como muralla china andina en el cañón del Apurímac, Perú

NewsITe

Un nuevo mirador enclavado en la cordillera andina comenzó a ganarse un lugar en la agenda de los viajeros que recorren Sudamérica. Se trata del atractivo conocido popularmente como la “muralla china andina”, una estructura ubicada en la provincia de Abancay, región Apurímac, Perú, que combina una impactante obra de ingeniería con uno de los paisajes de montaña más sobrecogedores del continente.

El mirador fue diseñado por el Gobierno Regional de Apurímac y forma parte de un ambicioso proyecto para potenciar el turismo en la zona. Su nombre no oficial se explica por la similitud visual con la Gran Muralla China: una pasarela extensa, con barandas sólidas y puntos de observación que serpentean sobre la ladera, recortada contra el abismo del cañón del Apurímac.

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Según datos difundidos por la Agencia Andina – Editora Perú, el sitio ya recibe entre 150 y 200 visitantes diarios, una cifra significativa para una atracción recientemente inaugurada. Las autoridades locales confían en que la tendencia siga en aumento a medida que se consolide la oferta de servicios turísticos y se difunda la particularidad del paisaje.

Huayhuacalle, puerta de acceso al cañón del Apurímac

La “muralla china andina” se encuentra en la zona de Huayhuacalle, en el ámbito de la ciudad de Abancay. Desde allí se obtiene una vista privilegiada del cañón del río Apurímac, considerado uno de los más profundos del planeta, con una profundidad que alcanza los 4.691 metros. Este rasgo geográfico convierte al mirador en un punto estratégico para apreciar la magnitud del relieve andino.

El cañón no solo impacta por su profundidad, sino también por la presencia del río Apurímac, cuyo cauce se extiende a lo largo de unos 700 kilómetros. El curso de agua serpentea entre paredes rocosas y terrazas naturales, generando un escenario ideal para la fotografía de paisaje, el avistaje de aves y la contemplación tranquila, lejos de los grandes centros urbanos.

Desde el mirador también se divisa el nevado Padreyoc, uno de los picos emblemáticos de la región, y el complejo arqueológico de Choquequirao, considerado por muchos especialistas como la “hermana menos conocida” de Machu Picchu por su relevancia histórica y su menor nivel de masificación turística.

Un circuito que conecta naturaleza, patrimonio y aventura

El proyecto de la “muralla china andina” se inscribe dentro del Circuito Turístico del Cañón del Apurímac, cuya primera etapa abarca el distrito de Cachora. Desde esta localidad parte el principal acceso hacia Choquequirao, un sitio arqueológico inca que se ubica a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar y que atrae a viajeros interesados en el trekking de varios días y el turismo de naturaleza.

Las autoridades regionales remarcan que, además del paisaje, el mirador ofrece una experiencia singular vinculada a la fauna local. Debajo del sector en el que se levantó la estructura se localiza un nido de cóndores andinos, una de las aves más emblemáticas de Sudamérica. Con algo de paciencia y buenas condiciones climáticas, los visitantes pueden observar el vuelo de estos animales aprovechando las corrientes térmicas del cañón.

  • Profundidad del cañón del Apurímac: aproximadamente 4.691 metros.
  • Extensión del río Apurímac: cerca de 700 kilómetros.
  • Vinculación directa con el circuito que conduce a Choquequirao.
  • Mirador integrado a un plan que prevé un total de nueve estructuras similares.

“La ejecución de este mirador es parte de las obras del Circuito Turístico del Cañón del Apurímac y busca impulsar el turismo en la región, diversificando la oferta más allá de los destinos clásicos”, señalaron voceros regionales.

Con la “muralla china andina”, Apurímac suma un atractivo capaz de interesar tanto a mochileros y andinistas como a viajeros que buscan paisajes impactantes sin alejarse demasiado de los centros urbanos. A medida que se completen los otros miradores previstos en el circuito —nueve en total—, la región aspira a consolidarse como uno de los polos turísticos emergentes de la cordillera andina.

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