Werning defendió la autonomía del Banco Central y analizó el crédito

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El vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning, respaldó públicamente la reforma de la Carta Orgánica de la entidad y destacó la reciente estabilidad en los niveles de morosidad del sistema financiero. Sus declaraciones se produjeron en el marco de la Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos en Finanzas (IAEF), que se desarrolla en Iguazú, Misiones, bajo el lema «De la estabilidad al crecimiento».
Werning sostuvo que la modificación de la Carta Orgánica apunta a consolidar, por vía legal, la independencia del Banco Central frente a las necesidades de financiamiento del Tesoro. En ese sentido, remarcó que, desde el colapso de la convertibilidad, «todas las gestiones utilizaron al Banco Central para financiar al sector público», con la excepción de la actual administración de Javier Milei, que impuso de hecho un límite a esa práctica.
De acuerdo con el funcionario, la reforma propuesta busca darle carácter permanente a ese esquema, a fin de evitar que futuras gestiones vuelvan a recurrir a la emisión monetaria como mecanismo de asistencia al fisco. Para respaldar su posición, citó un trabajo de economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) que analiza procesos similares en América Latina y concluye que avanzar en la independencia de los bancos centrales puede generar, en un plazo de dos años, mejoras equivalentes a 10 puntos en términos de desempeño macroeconómico.
Morosidad estable y crédito más selectivo
En otro tramo de su exposición, Werning se refirió a la situación del crédito y a la capacidad de pago de los deudores. Indicó que en los últimos tres meses la morosidad del sistema se mantuvo estable en torno al 7,7%, lo que, a su juicio, sugiere que el incumplimiento de las familias «está llegando o ya ha llegado a su pico».
Al mismo tiempo, señaló que los préstamos de los bancos al sector privado «vienen creciendo desde mayo y han acelerado», particularmente en el segmento en dólares y en el financiamiento a empresas. Explicó que esa dinámica responde a un proceso más «selectivo» y «racional» por parte de las entidades, que ajustaron sus criterios de evaluación de riesgo en el nuevo contexto económico.
Werning admitió que los hogares siguen siendo el segmento donde se observa mayor nivel de mora, pero subrayó que el crédito «dejó de contraerse». Aunque todavía no se registra una expansión significativa del financiamiento al consumo, el vicepresidente del BCRA consideró que, cuando eso suceda, podría contribuir a moderar la incertidumbre de las familias endeudadas y a normalizar gradualmente el mercado.
Críticas a las “propuestas populistas” y rol de los bancos
Consultado sobre las posibles soluciones para aliviar la situación de los deudores, Werning rechazó lo que calificó como «propuestas populistas» orientadas a intervenir directamente en el sistema financiero. A su entender, esas iniciativas, que suelen incluir condonaciones masivas o esquemas de rescate, «atentan contra el acceso al crédito» porque deterioran la confianza y encarecen el financiamiento futuro.
- Sostuvo que los bancos cuentan hoy con niveles de capital suficientes para absorber pérdidas derivadas de decisiones de negocio equivocadas.
- Marcó distancia de la idea de asistir a las entidades desde el Estado, al considerar que esa intervención no es necesaria en el escenario actual.
«Intervenciones como asistir a los bancos, nosotros las vemos con poco interés. Hoy los bancos tienen capital de sobra. Claramente tienen capacidad para absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado», afirmó Werning durante su presentación en Iguazú.
Las definiciones del vicepresidente del BCRA se inscriben en la estrategia oficial de reforzar la credibilidad de la política monetaria, limitar el financiamiento al Tesoro y ordenar el mercado de crédito. En paralelo, el Gobierno busca enviar señales de previsibilidad a inversores y organismos internacionales, mientras la economía intenta dejar atrás la fase de emergencia y encaminarse hacia un ciclo de crecimiento más estable.

