Mensaje por el Día del Ejército que reabre viejas heridas

NewsITe
La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a encender el debate político y social en torno a la violencia de los años 70, al publicar un mensaje por el Día del Ejército en el que reivindicó el combate al “accionar terrorista” de las organizaciones guerrilleras. Su postura, ya conocida en la escena pública, volvió a dividir aguas en una fecha cargada de simbolismo para las Fuerzas Armadas.
El mensaje fue difundido a través de su cuenta oficial en la red social X, donde la titular del Senado vinculó el homenaje a la fuerza con la historia militar de su propia familia. “Como hija de un militar del Ejército que combatió en Tucumán frente al accionar terrorista del ERP y que también defendió nuestra soberanía en Malvinas, sé del sacrificio, la entrega y el amor por la Argentina que hay detrás de cada servicio. ¡Feliz Día del Ejército Argentino! ¡Viva la Patria!”, expresó.
Las palabras de Villarruel tuvieron inmediato eco en el arco político y en las organizaciones de derechos humanos, que desde hace décadas sostienen la vigencia de las políticas de memoria, verdad y justicia. Su mensaje vuelve a tensionar la discusión sobre cómo interpretar el rol de las Fuerzas Armadas antes y durante la última dictadura militar (1976-1983), período en el que el terrorismo de Estado dejó un saldo de miles de víctimas entre detenidos-desaparecidos, asesinados y exiliados.
Operativo Independencia y la disputa por la memoria
La referencia específica a Tucumán no es casual. Allí se desarrolló el denominado Operativo Independencia, lanzado en 1975 por un decreto del poder político con el objetivo de desarticular la guerrilla rural del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) en los montes tucumanos. Distintos organismos y especialistas consideran a esa operación como un antecedente directo del aparato represivo que luego se consolidó con el golpe de Estado de 1976.
En su mensaje, la vicepresidenta buscó resaltar los lazos de su historia familiar con la tradición castrense, al destacar la participación de su padre tanto en los enfrentamientos internos de la década del 70 como en la guerra de Malvinas en 1982. Esa mirada se enmarca en una línea de discurso que relativiza o reinterpreta la responsabilidad del Estado en las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el terrorismo de Estado.
Reacciones en redes y en la arena política
Tras la publicación, las redes sociales se poblaron de respuestas de todo tipo. Usuarios y dirigentes afines al oficialismo celebraron el mensaje como un reconocimiento al Ejército y a los militares caídos en distintos conflictos, mientras que sectores opositores y referentes de organismos de derechos humanos cuestionaron el tono reivindicativo hacia la represión ilegal. El cruce de posiciones volvió a exponer la fuerte grieta en torno al pasado reciente argentino.
- Apoyos que destacan el rol del Ejército en la lucha contra las organizaciones armadas.
- Críticas que advierten sobre el riesgo de relativizar los crímenes de la dictadura.
- Debate renovado sobre las políticas de memoria, verdad y justicia.
“Este tipo de mensajes confirma una disputa permanente por el sentido de la memoria histórica en la Argentina, especialmente cuando se acercan fechas sensibles para las Fuerzas Armadas y para las víctimas del terrorismo de Estado”, analizan especialistas en derechos humanos.
En este escenario, el mensaje por el Día del Ejército se convierte en mucho más que un simple saludo institucional: vuelve a colocar en el centro de la escena una discusión de fondo sobre cómo narrar, juzgar y transmitir a las nuevas generaciones uno de los capítulos más traumáticos de la historia contemporánea del país.

