Vasconcelos advierte por economía en “modo electoral”

Alertan que la economía ya entró en “modo electoral”

NewsITe

El economista Jorge Vasconcelos, referente del IERAL de la Fundación Mediterránea, advirtió que la economía argentina se adelantó al “modo electoral” por la marcada debilidad de la actividad, el consumo y el empleo. Según su último informe, el rebrote de la incertidumbre política comenzó a sentirse con fuerza en los últimos sesenta días, aun cuando falta un largo trecho para las elecciones presidenciales.

Vasconcelos señala que el país podría encadenar dos trimestres consecutivos de caída del nivel de actividad —el segundo y el tercero del año— en un contexto en el que la inversión y el consumo interno muestran señales de agotamiento. Esa combinación, advierte, deja a los mercados especialmente sensibles frente a cualquier ruido político o duda sobre la continuidad del programa económico.

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El trabajo, procesado por la agencia Noticias Argentinas, recibió además el respaldo del exministro de Economía Domingo Cavallo, quien lo calificó como “muy bueno”. Para Vasconcelos, el mensaje que se viene repitiendo a lo largo de 2026 es que el riesgo político puede adelantarse y “contaminar” los mercados si el Gobierno no profundiza la segunda fase del plan de estabilización.

Críticas a la política monetaria y al programa financiero

Uno de los ejes centrales del análisis es la política monetaria. El economista cuestiona que, pese a los intentos desde marzo de 2026 por reducir la volatilidad de las tasas de muy corto plazo, no se haya fijado un compromiso claro con el llamado “corredor de tasas” entre 20% y 25% anual ni se hayan explicitado reglas para la evolución de los agregados monetarios. Esa falta de horizonte, sostiene, se combina con una fuerte contracción del crédito interno que termina amplificando el ajuste.

En línea con las advertencias de la economista Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, Vasconcelos pone el foco también en el programa financiero del Gobierno y en la falta de certezas sobre su cumplimiento. Recuerda que en el Presupuesto 2027 se incluyó una ambiciosa meta de emisión de Bonares —títulos en dólares bajo legislación local— por alrededor de 11.000 millones de dólares, un objetivo que luce difícil de alcanzar ante las elevadas tasas que exige hoy el mercado.

Ajuste, riesgo país y apoyo externo

El informe subraya que otro supuesto optimista es el saldo previsto de unos 3.700 millones de dólares que dejaría el programa financiero de 2026 para ser utilizado el año siguiente. Para los analistas, ese tipo de proyecciones contribuye a que el programa no logre despejar dudas y que el riesgo país se mantenga en torno de los 600 puntos básicos, reflejando la desconfianza sobre la capacidad de refinanciar vencimientos en el mediano plazo.

Vasconcelos también repasa el trasfondo externo y geopolítico. Menciona como referencia las intervenciones del Tesoro de Estados Unidos entre septiembre y octubre de 2025 como un ejemplo de herramienta potente para calmar expectativas financieras, y sugiere que la coyuntura política regional —incluido el triunfo de Flávio Bolsonaro en Brasil— podría fortalecer el respaldo de Washington a la Argentina, en un intento por consolidar su influencia en la región.

Un “sobreajuste” con costo en consumo e inversión

Otro tramo del análisis se concentra en el impacto real del ajuste. De acuerdo con las estimaciones del IERAL, entre los segundos trimestres de 2025 y 2026 la balanza de bienes y servicios mejoró en 5,6 puntos del PBI a precios constantes, pero ese avance tuvo un costo: una caída de 1,6 puntos del PBI en el consumo y de 2,5 puntos en la inversión en el mismo período. Para Vasconcelos, se trata de un verdadero “sobreajuste” que recae con más fuerza sobre los sectores dependientes del mercado interno.

  • Caída de la actividad y del consumo en 2026, con riesgo de dos trimestres recesivos.
  • Política monetaria restrictiva y falta de crédito que profundizan el ajuste.
  • Metas financieras consideradas demasiado ambiciosas, con el riesgo país en torno de 600 puntos.
  • Mejora del saldo externo a costa de menor inversión y menor nivel de consumo.

“La contracción del crédito interno alcanzó una magnitud tal que llevó la economía a un sobreajuste”, concluyó Jorge Vasconcelos, al advertir que la incertidumbre política ya empezó a condicionar la marcha de la economía argentina.

Con este diagnóstico, el especialista plantea que el desafío del Gobierno será avanzar hacia una segunda fase del programa de estabilización que combine anclas financieras con señales claras de reactivación, para evitar que el “modo electoral” termine profundizando la desconfianza y prolongando la recesión.

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