Vanesa González cuestiona la condena social a las mujeres que alzan la voz

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En plena temporada teatral porteña, Vanesa González atraviesa un momento artístico intenso y desafiante. Mientras interpreta a la escultora Lola Mora en la obra “La fuente de Lola”, la actriz reflexiona sobre el lugar de las mujeres que se animan a expresarse con firmeza en la sociedad actual. A 90 años de la muerte de la histórica artista, González advierte que todavía se “condena socialmente a las mujeres que se expresan con ideas firmes” y que levantan la voz en los espacios públicos.
La intérprete, reconocida por su trabajo en teatro, cine y televisión, combina el escenario con un nuevo rol: el de directora audiovisual. Junto al cineasta y artista visual Álex del Río, amigo de la infancia, se encuentra desarrollando una miniserie de cuatro capítulos de autoría propia. Cada episodio tendrá una duración de hasta 45 minutos y, aunque el proyecto aún está en etapa de desarrollo, ya despierta entusiasmo por su enfoque personal y su mirada estética.
González cuenta que la idea de esta miniserie nació de su vínculo con la obra de la pintora surrealista y escritora Leonora Carrington, cuyas narraciones y universos fantásticos la inspiran desde hace años. A partir de textos guardados de talleres de dramaturgia, la actriz comenzó a imaginar una ficción íntima y poderosa, que ahora escribe y codirige con Del Río. “Encontramos un modo de escribir muy propio —relata—, a veces parados y charlando, otras con un café de por medio, dejando que las escenas aparezcan en la conversación”.
Lola Mora, presente y debate sobre el rol de las mujeres
La experiencia de encarnar a Lola Mora también nutre la mirada de González sobre el presente. La actriz subraya que muchas de las tensiones que atravesó la escultora siguen vigentes: el escrutinio sobre las mujeres que cuestionan el orden establecido, el hostigamiento a quienes defienden sus ideas y la resistencia frente a figuras femeninas que reclaman igualdad. “A Lola se la condenaba por sentirse una humana a la par de los otros humanos”, recuerda la actriz, y destaca que la artista anteponía siempre a las personas por encima de las autoridades.
Para González, este paralelismo con la actualidad refleja que la discusión sobre derechos, exposición pública y fragilidad emocional continúa abierta. En un contexto cultural complejo, la actriz sostiene que las mujeres que participan del debate público siguen enfrentando miradas disciplinadoras, tanto en el ámbito artístico como en el social.
Crisis de trabajo y “comida rápida” en el teatro argentino
Además de su trabajo creativo, González se refirió a la delicada situación laboral del sector actoral. Señaló la “enorme falta de trabajo” y la “ausencia de ficción” en televisión y plataformas, lo que obliga a muchos intérpretes a volcarse casi exclusivamente al teatro independiente y comercial. “Quienes estamos trabajando somos muy afortunados, pero somos muchos actores y actrices sin empleo”, remarcó, en sintonía con los datos que muestran una caída sostenida de espectadores en la Ciudad de Buenos Aires.
La actriz retomó una expresión que acuñó recientemente: la “comida rápida del teatro”. Con esta metáfora, no alude a la calidad artística de las obras sino a la dinámica de producción acelerada, motivada por la necesidad económica. Según explica, se producen muchas puestas para sostener la actividad, pero gran parte de esos proyectos no logran mantenerse en cartel por falta de público, en un contexto de bolsillos ajustados y una oferta que supera la demanda.
- AADET reportó tres meses consecutivos de caída del 5% en la cantidad de espectadores en CABA.
- Muchos elencos optan por giras al interior, que sólo resultan viables cuando los grupos son reducidos.
- Los costos de producción y traslado dificultan la salida a la ruta de obras con grandes equipos.
“Se está fundiendo el mercado: se produce más de lo que se consume”, advierte Vanesa González, al describir el escenario actual del teatro argentino.
Frente a este panorama, la actriz apuesta por sostener la creación colectiva y explorar nuevos formatos, como su próxima miniserie, sin perder de vista la dimensión política de la cultura. Entre la memoria de Lola Mora y los desafíos del presente, González reafirma la centralidad del arte como espacio de resistencia, expresión y construcción de comunidad.

