Más chicos en casa, más riesgos: claves para un invierno seguro

NewsITe
Con el inicio de las vacaciones de invierno y los chicos pasando más horas dentro del hogar, especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA insisten en la necesidad de reforzar las medidas de prevención para evitar accidentes domésticos. Lejos de ser “mala suerte”, más de la mitad de estos episodios pueden evitarse con cuidados simples y sostenidos.
La pediatra Mariela Ghiggi subraya que el primer paso es “mirar la casa con ojos de niño”: detectar muebles filosos, elementos cortantes al alcance, enchufes sin protección, escaleras sin barreras y medicamentos o productos de limpieza mal guardados. Esa evaluación inicial permite anticiparse y reducir los riesgos antes de que ocurra el accidente.
Qué accidentes son más frecuentes según la edad
Los especialistas remarcan que el tipo de lesiones cambia de acuerdo con la etapa de crecimiento:
- Lactantes (0 a 1 año): predominan las caídas de la cama o el cambiador, quemaduras por líquidos calientes, atragantamientos y ahogamiento por inmersión en piletas, baldes o bañeras.
- Niños pequeños y preescolares (1 a 5 años): son frecuentes las quemaduras por agua hirviendo o infusiones, las intoxicaciones por medicamentos y productos de limpieza, caídas, atragantamientos y lesiones vinculadas a vehículos.
- Escolares (5 años en adelante): se observan con mayor frecuencia lesiones por el uso de bicicletas, caídas desde mayor altura, quemaduras y traumatismos relacionados con el tránsito.
En todos los grupos etarios, las caídas dentro del hogar se ubican entre las principales causas de consulta en guardias traumatológicas. Escaleras sin barandas, pisos resbalosos, alfombras sueltas y falta de iluminación adecuada son factores que aumentan el riesgo.
Caídas, golpes y cuándo ir a la guardia
El traumatólogo Andrés Ferrero, del mismo hospital, recomienda adoptar medidas sencillas como mejorar la iluminación de pasillos, fijar alfombras, mantener los pisos secos, adaptar baños con barras de sujeción y utilizar calzado antideslizante. También sugiere no dejar a los niños solos en camas altas, cunas sin protección o sillas inestables.
Ante una caída, es clave observar la intensidad del dolor y la movilidad del niño. Si el dolor es muy intenso, hay deformidad evidente en un brazo o una pierna, o el chico se niega a mover una extremidad, corresponde realizar una consulta médica urgente.
En traumatismos leves, los especialistas indican aplicar frío local, siempre con un paño entre la piel y el hielo, y elevar la zona afectada. Cuando el golpe es en la cabeza, se debe vigilar de cerca el estado de conciencia: somnolencia llamativa, vómitos reiterados, dolor de cabeza intenso o sensibilidad exagerada a la luz son señales de alerta que obligan a concurrir de inmediato a la guardia.
Cortes y quemaduras: primeros auxilios en casa
Ante un corte con sangrado, la gravedad dependerá de la profundidad de la herida y del vaso sanguíneo comprometido. Las hemorragias más severas suelen ser las arteriales, por lo que se aconseja comprimir la zona con un apósito limpio y mantener la presión sin interrumpirla mientras se gestiona la consulta médica.
En el caso de quemaduras por calor, lo primero es alejar al niño de la fuente que provocó la lesión y cubrirlo con una manta o paño húmedo. Si la ropa se adhiere a la piel, no debe arrancarse. Los profesionales recomiendan enfriar la zona con agua fría de la canilla durante varios minutos, evitando el uso de hielo directo. Si aparecen ampollas, lo correcto es desinfectar suavemente sin romperlas y acudir a un especialista.
Cuando la quemadura se produce por sustancias químicas, la indicación es lavar de inmediato la zona con abundante agua corriente durante, al menos, 20 minutos y llamar al servicio de emergencias o al centro de toxicología para recibir indicaciones específicas.
Intoxicaciones: cómo detectarlas y actuar a tiempo
Las intoxicaciones en menores de 5 años se producen en su enorme mayoría dentro del hogar. Medicamentos, productos de limpieza, pesticidas y cosméticos suelen almacenarse al alcance de los chicos, que exploran a través del tacto y el gusto. Por eso, los especialistas insisten en guardar todo elemento potencialmente tóxico en estantes altos y bajo llave.
Para sospechar una intoxicación, se recomienda revisar si hay envases abiertos o fuera de lugar y observar al niño: cambios en la respiración, pérdida de conciencia, olor extraño en la boca, quemaduras en labios o lengua, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea o pupilas muy pequeñas son signos que exigen actuar con rapidez.
Si el niño está inconsciente o no respira, se deben iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y pedir ayuda inmediatamente. Si permanece consciente, no se debe provocar el vómito. Es fundamental conservar el envase del producto ingerido y comunicarse de inmediato con un centro de toxicología o con el servicio de emergencias para recibir instrucciones.
Educar en prevención: el rol de la familia
Los profesionales coinciden en que la vigilancia activa de los adultos, combinada con límites claros y educación desde edades tempranas, es la mejor herramienta para reducir los accidentes domésticos. Enseñar a no correr cerca de escaleras, a no manipular enchufes, a respetar la cocina y las fuentes de calor, y a avisar siempre si encuentran un medicamento o producto extraño, forma parte de ese aprendizaje.
“Las claves para evitar accidentes son cuidar permanentemente a los niños y educarlos estableciendo límites firmes de protección y autocuidado. La mejor manera es enseñar con el ejemplo”, concluyó la pediatra Mariela Ghiggi.
En un contexto en el que la casa se transforma en el principal escenario de juego durante las vacaciones de invierno, reforzar la prevención no solo evita lesiones, sino que garantiza un descanso más tranquilo para toda la familia.

