Un informe privado advierte que la economía entró en recesión

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Un relevamiento elaborado por el estudio Orlando Ferreres y procesado por la Agencia Noticias Argentinas confirmó que la economía argentina atraviesa una fase recesiva. De acuerdo con el Índice General de Actividad (IGA), en septiembre la actividad registró una caída de 0,8% interanual, mientras que en la comparación con agosto mostró un leve repunte de 0,1%, insuficiente para revertir la tendencia negativa acumulada.
En el balance de los primeros nueve meses del año, la actividad económica retrocedió 0,3% respecto del mismo período del año anterior. Con estos datos, el tercer trimestre cerró con un descenso de 1,2% y se configuraron dos trimestres consecutivos de baja, condición técnica que permite hablar formalmente de recesión.
“La marcha de la actividad se mantuvo prácticamente sin cambios durante septiembre”, señala el informe, al tiempo que advierte que el deterioro de las expectativas podría demorar y hacer más lenta la recuperación. Sin embargo, el trabajo también remarca que las mejoras salariales observadas en los últimos meses podrían empezar, de manera paulatina, a impulsar un mayor dinamismo del consumo y de la economía en general.
Cómo se comportaron los distintos sectores de la economía
El reporte desagrega el desempeño de los principales sectores productivos, que muestran una dinámica heterogénea. Mientras algunas ramas evidencian contracciones, otras continúan exhibiendo tasas de expansión significativas.
Agricultura y ganadería
El sector agropecuario mostró en septiembre una baja interanual de 3,9%, en línea con un tercer trimestre de resultados débiles. No obstante, en el acumulado de enero a septiembre se observa todavía una mejora de 5,3% frente al mismo período del año previo.
- La producción agrícola creció 4,8% interanual, apuntalada por mejores rindes y un mayor volumen cosechado.
- La ganadería, en cambio, registró una caída de 7,5%, afectada por menores niveles de faena y por la debilidad de la demanda interna.
Industria manufacturera
La industria registró en septiembre una contracción de 1,5% interanual, con una merma acumulada de 2,3% en los nueve primeros meses del año. En términos desestacionalizados, el indicador industrial (IPI-OJF) mostró una suba marginal de 0,1% mensual, lo que permite sostener el rebote observado el mes anterior, aunque sin señales claras de una recuperación más firme.
Al comparar el tercer trimestre con el segundo, la industria exhibe una baja leve de 0,1%, lo que refleja un estancamiento de la actividad fabríl y la persistencia de un contexto de demanda interna moderada y de costos elevados.
Electricidad, gas y agua
Uno de los rubros que se mantiene en terreno positivo es el de electricidad, gas y agua. En septiembre, este sector avanzó 7,5% interanual y acumuló un crecimiento de 4,5% en los primeros nueve meses del año. Este comportamiento suele asociarse al mayor uso de capacidad instalada en algunos segmentos productivos y al incremento en el consumo residencial y comercial de servicios públicos.
Minas y canteras
El sector de minas y canteras volvió a posicionarse como el de mayor expansión en la economía. En septiembre mostró un salto de 17,4% interanual, mientras que entre enero y septiembre acumuló un avance de 13,8%. La dinámica del sector está asociada al impulso de proyectos vinculados a la minería metalífera y energética, así como a la consolidación de inversiones de mediano plazo.
“Pensando en los próximos meses, el deterioro de las perspectivas nos hace considerar que la recuperación de la actividad puede demorarse y ralentizarse. De todas maneras, esperamos que las mejoras salariales que estuvimos viendo en los últimos meses logren paulatinamente impulsar una mejora en la marcha económica”, concluye el informe privado.
De cara al cierre del año, los analistas advierten que el desempeño de la economía dependerá, en buena medida, de la evolución del consumo, la estabilidad de las variables macroeconómicas y la continuidad de la recuperación en sectores clave como la minería, la energía y parte del agro. Por ahora, los datos disponibles refuerzan el diagnóstico de un escenario recesivo con señales aún incipientes de estabilización.

