Esta diferencia se amplía entre las y los asalariadas/os informales (43,8%) y se reduce entre las/os formales (21,0%). El nuevo documento emitido por la Unidad de Género y Economía que se conoció días atrás, muestra que las mujeres tienen un menor acceso a empleos de calidad, de jornada laboral completa y a puestos de jerarquía. Esto se debe, en parte, a que la mayor carga de cuidados sigue recayendo en ellas.

De la Redacción de EL NORTE
[email protected]
El informe del segundo trimestre de “Brechas laborales y de ingresos”, elaborado por la Unidad de Género y Economía (UGE) del Ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires muestra que las mujeres tienen un menor acceso a empleos de calidad, de jornada laboral completa y a puestos de jerarquía, lo que genera desigualdades en los ingresos. Esto se debe, en parte, a que la mayor carga de cuidados sigue recayendo en las mujeres, lo que limita tanto el tiempo como las condiciones en las que pueden participar en el mercado laboral. Estas desigualdades provocan la brecha de género en los ingresos: durante el segundo trimestre de 2025, las mujeres percibieron un 29,5% menos por su ocupación principal.
Según el documento que se dio a conocer días atrás por el organismo, las mujeres se encuentran sobrerrepresentadas en los quintiles de ingresos más bajos: entre el 20% de personas de menores ingresos, casi 7 de cada 10 son mujeres. Asimismo, el relevamiento destaca que en el trimestre en cuestión, los efectos negativos de la recesión fueron especialmente pronunciados entre los varones jóvenes.
En el informe se presentan indicadores de elaboración propia en base a los datos publicados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC para los seis aglomerados urbanos relevados en la Provincia (Partidos del Gran Buenos Aires, Gran La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca-Cerri, San Nicolás-Villa Constitución y Viedma-Carmen de Patagones) y de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2021 del INDEC, para el Gran Buenos Aires.
ESTADÍSTICA
En general, se registraron caídas interanuales en las tasas de actividad (-1,3 pp.) y empleo (-1,5 pp.), resultando en niveles del 60,5% y 54,8%, respectivamente. Como consecuencia, la tasa de desocupación aumentó 0,5 pp. en el periodo, alcanzando el 9,4%. La caída en la actividad fue levemente mayor entre las mujeres (-1,4 pp.) que entre los varones (-1,2 pp.).
La tasa de subocupación en las mujeres continúa una tendencia al alza (+0,9 pp. interanual). Entre los varones, la variación interanual registró una disminución significativa de 1,6 pp. Las tasas se ubicaron en 16,3% para las mujeres y 9,0% para los varones.
En el caso de la población adulta, se observa un descenso interanual en la tasa de actividad, más pronunciado entre las mujeres (-1,3 pp. y 0,6 pp.). De igual manera, la caída en el empleo fue superior para las mujeres (-1.7 pp. y -1,4 pp.).
Entre los/as asalariados/as, la informalidad alcanza al 41,4% de las mujeres frente al 37,0% de los varones.
La brecha de género en los ingresos de la ocupación principal de las y los trabajadores fue de 29,5%. Esta diferencia se amplía entre las y los asalariadas/os informales (43,8%) y se reduce entre las/os formales (21,0%).
PRODUCCIÓN Y DESIGUALDAD
Al respecto, la directora de la UGE, Laura Lombardía, aseguró: “La relevancia productiva de la provincia, sumada al tamaño de su mercado interno, la convierte en una de las jurisdicciones más expuestas a los vaivenes de la economía nacional. Desde 2024 las políticas contractivas profundizaron la destrucción de puestos de trabajo, principalmente en el empleo registrado, situación que afecta particularmente a la provincia de Buenos Aires por su matriz productiva. En diversos estudios venimos viendo que los contextos recesivos y las políticas públicas implementadas afectan de manera desigual a mujeres y varones: los varones suelen registrar una mayor pérdida de empleo en sectores altamente sensibles a la coyuntura —como la construcción o la industria manufacturera, caracterizados por una fuerte concentración masculina— y lo recuperan más rápidamente. Mientras que las crisis generan distintos efectos en las trayectorias laborales de las mujeres. En las adultas se observa un incremento en su inserción en el mercado laboral -especialmente en sectores informales- como estrategia compensatoria frente a la disminución de ingresos en el hogar, y en las jóvenes pérdida de empleo y aumento de la desocupación”.

