Un enorme ejemplar de tortuga de laguna apareció en el EcoParque San Nicolás

Esta tortuga, de unos 45 centímetros, fue observado este martes en las inmediaciones de la Laguna Descubrí, en el arenal. La crecida del río favorece por estos días la aparición y el avistaje de distintas especies de fauna autóctona.

Un ejemplar de tortuga de laguna de gran tamaño fue visto este martes en las inmediaciones de la Laguna Descubrí, en el arenal del EcoParque San Nicolás. Con unos 45 centímetros de longitud, el animal llamó particularmente la atención por sus dimensiones, poco habituales de observar. Paradójicamente, la tortuga fue hallada a pocos metros de la estructura gigante que representa esta especia autóctona, a orillas de la Laguna.

Se trata de un ejemplar de Phrynops hilarii, especie autóctona conocida también como tortuga de vientre manchado, tortuga campanita o tortuga cabeza de sapo. Habita naturalmente en ambientes de agua dulce y puede encontrarse en ríos, lagunas, arroyos, cañadas y bañados.

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Su aparición se produce además en un momento particular para los ambientes ribereños de San Nicolás. Las crecidas del río favorecen la aparición y el avistaje de fauna autóctona en sectores donde habitualmente resulta más difícil observarla.

El avistaje ocurre en un contexto de crecida del Paraná, un proceso natural que vuelve a conectar sectores bajos, lagunas y bañados con el sistema del río. El ingreso de agua, nutrientes y materia orgánica regenera la vegetación y amplía los espacios de alimentación y refugio para distintas especies, por lo que la fauna autóctona vuelve a ocupar ambientes que durante las bajantes permanecen secos o aislados.

Ese movimiento favorece también una mayor presencia de animales en sectores cercanos a la costa y aumenta las posibilidades de observarlos, como ocurrió ahora con la tortuga de laguna en el arenal del EcoParque San Nicolás.

Una especie autóctona con una particular forma de cazar

El tamaño del ejemplar observado en el EcoParque se encuentra entre los aspectos que hicieron poco habitual el avistaje. El caparazón de esta especie puede alcanzar unos 45 centímetros de largo, precisamente la dimensión aproximada del animal encontrado este martes.

La tortuga de laguna presenta un caparazón muy aplanado y prácticamente liso. Su parte superior tiene tonalidades que van del gris oliváceo al castaño oliváceo, mientras que la zona ventral es amarilla y presenta manchas negras de diferentes formas.

También tiene una cabeza grande, ancha, triangular y aplanada. Esa particular apariencia explica uno de sus nombres populares: tortuga cabeza de sapo.

A diferencia de otras tortugas, Phrynops hilarii no retrae directamente la cabeza hacia el interior del caparazón. La desplaza hacia un costado y recoge el cuello en el espacio ubicado entre el caparazón y el plastrón.

Otro de sus rasgos distintivos aparece debajo de la boca, donde posee dos pequeños apéndices gruesos con funciones sensoriales. De allí surge el nombre de “tortuga campanita”. Las crías incluso utilizan estas formaciones como señuelo para atraer pequeños peces y capturarlos cuando se acercan.

Una nadadora habitual en los ambientes de agua dulce

La especie está especialmente adaptada a la vida acuática. La forma comprimida y lisa de su caparazón favorece el desplazamiento en el agua, mientras que sus patas son achatadas hacia atrás y poseen membranas entre los dedos que facilitan la natación.

Sus hábitos son principalmente diurnos y mantiene mayor actividad durante la primavera y el verano. Es una especie carnívora que puede alimentarse de insectos, crustáceos, peces, anfibios, pichones de aves acuáticas y pequeños mamíferos.

También puede consumir carroña y durante las estaciones frías reduce considerablemente su alimentación. Pese a su dieta, se trata de una tortuga sociable y tranquila que no suele mostrar comportamientos agresivos frente a ejemplares de su misma especie o de otras.

Es habitual que varias se reúnan para tomar sol sobre troncos caídos, piedras, vegetación flotante o en las orillas de los cuerpos de agua. La puesta y eclosión de sus huevos ocurre principalmente durante la primavera.

Una especie silvestre que no debe ser capturada

Cada puesta puede contener entre cinco y 25 huevos blancos, redondos y de cáscara dura. Las hembras construyen los nidos en terrenos arenosos cercanos al agua y buscan lugares que permanezcan expuestos al sol durante buena parte del día.

Una vez que nacen, las pequeñas tortugas se dirigen al agua y permanecen inicialmente entre la vegetación acuática. Allí encuentran alimento, refugio y espacios donde pueden exponerse al sol.

En nuestra región, uno de los problemas que enfrenta la especie es la captura de ejemplares jóvenes para mantenerlos como mascotas. Quienes los recogen pueden desconocer las dimensiones que alcanzarán al convertirse en adultos, como permite observar el ejemplar encontrado en el EcoParque.

La contaminación y la pérdida de ambientes acuáticos también representan una amenaza para estas tortugas. Al tratarse de fauna silvestre, sus huevos no deben retirarse de los nidos ni sus crías ser capturadas.

El ejemplar observado este martes en la Laguna Descubrí permite apreciar las dimensiones que puede alcanzar una tortuga de laguna adulta. Su presencia se suma a los avistajes de fauna autóctona favorecidos por la actual crecida del río en los ambientes naturales de San Nicolás.

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