La escenografía más comentada del show de medio tiempo del Super Bowl, protagonizado por Bad Bunny, fue diseñada por un argentino radicado en Estados Unidos y se convirtió en un símbolo cultural latinoamericano.

El show de medio tiempo del Super Bowl LX, protagonizado por Bad Bunny, dejó múltiples postales impactantes, pero una en particular concentró la atención global: la “casita” que dominó la escena y funcionó como eje simbólico de la puesta. Ese espacio fue diseñado por un argentino radicado en Estados Unidos, cuya obra se proyectó ante millones de espectadores en el evento deportivo más visto del mundo.
La estructura recreó una vivienda típica del Caribe y de la tradición latinoamericana, y se convirtió en mucho más que un recurso escenográfico. Fue un elemento narrativo central del espectáculo, cargado de identidad, memoria y pertenencia cultural, en sintonía con el mensaje que el artista buscó transmitir durante su presentación.
Un diseño argentino en el escenario más visto del mundo
La casita de Bad Bunny en el Super Bowl fue concebida como un espacio íntimo dentro de un escenario monumental. En su interior, cada objeto fue cuidadosamente seleccionado para evocar la casa familiar latinoamericana: imágenes religiosas, adornos clásicos, flores artificiales y objetos cotidianos que remiten a la infancia y a la figura de los abuelos.
El diseñador argentino, convocado pocas semanas antes del evento, asumió el desafío de crear un ambiente reconocible y auténtico, capaz de conectar emocionalmente con audiencias de distintas culturas. El trabajo implicó un intenso proceso creativo y un diálogo constante con el equipo artístico del cantante para lograr coherencia estética y simbólica.
La “casita” como símbolo cultural del show de Bad Bunny
Durante el espectáculo, la vivienda funcionó como un refugio escénico que contrastó con la magnitud del estadio y reforzó el tono identitario del show. La decisión de incluir una casa tradicional en el centro del escenario fue leída como una reivindicación de las raíces caribeñas y de la experiencia migrante latinoamericana.
El show, realizado en el Levi’s Stadium, se destacó además por el uso predominante del español y por una narrativa visual alejada de los estereotipos habituales del evento. En ese marco, la casita se consolidó como uno de los símbolos más comentados del Super Bowl, tanto por su potencia estética como por su carga cultural.
Quién es el argentino detrás de la escenografía del Super Bowl
El creativo responsable del diseño vive actualmente en Los Ángeles y desarrolló su carrera en la industria audiovisual estadounidense tras emigrar desde la Argentina. Antes de alcanzar este proyecto de proyección global, atravesó distintas etapas laborales y profesionales, lo que vuelve aún más significativa su participación en un evento de alcance planetario.
Su aporte fue clave para dotar al show de una dimensión emocional que trascendió lo musical. La casita, lejos de ser un simple decorado, se transformó en un espacio de representación colectiva, donde millones de espectadores identificaron recuerdos, tradiciones y experiencias compartidas.
La participación argentina en el show de Bad Bunny reafirmó, una vez más, la presencia del talento nacional en producciones internacionales de primer nivel. En el corazón del Super Bowl, la identidad latinoamericana tuvo forma de casa, y detrás de ella estuvo la mirada y el oficio de un diseñador argentino.

