Impulsan cambios en los controles visuales para conductores

NewsITe
La visión es mucho más que distinguir letras en un tablero a determinada distancia. En la Argentina, especialistas en oftalmología impulsan que el estudio del campo visual, conocido como campimetría, se incorpore de manera obligatoria a los controles para obtener o renovar la licencia de conducir, tal como ya ocurre en otros países.
Hasta ahora, la mayoría de los exámenes exigidos por los centros de emisión de licencias se limita a medir la agudeza visual, es decir, la capacidad de leer e identificar objetos de frente. Sin embargo, los especialistas advierten que esa prueba deja afuera un factor decisivo para la conducción segura: qué tan amplio es el campo visual de cada persona.
Desde la CAMEOF (Consejo Argentino de Médicos Oftalmólogos Fisiológicos) explican que un conductor puede leer con claridad los carteles ubicados frente a él y, aun así, no registrar a tiempo la presencia de un peatón, una bicicleta o un vehículo que aparece desde un costado. De acuerdo con estadísticas internacionales, el 55% de los pacientes mayores de 60 años que sufrieron algún siniestro vial presenta defectos en su campo visual.
Qué es la campimetría y por qué es clave al volante
El campo visual es el área que cada persona percibe mientras mantiene la mirada fija en un punto. Entre ambos ojos, abarca cerca de 180 grados y resulta esencial para detectar movimientos laterales, obstáculos inesperados y situaciones de riesgo tanto de día como de noche.
La campimetría es el estudio que permite medir ese campo visual. Se realiza mediante equipos computarizados o dispositivos similares a antiparras, en un procedimiento que demora solo unos minutos y que puede revelar pérdidas de visión que no aparecen en la clásica prueba de lectura de letras.
Uno de los principales problemas es que casi la mitad de las personas con alteraciones en el campo visual no nota la limitación hasta que se somete a este examen específico. Esas alteraciones pueden estar vinculadas a distintas patologías: glaucoma, diabetes, accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurológicas, desprendimientos de retina e incluso tumores cerebrales que comprometen la vía óptica.
Mayor riesgo de siniestros en adultos mayores
Los defectos campimétricos se vuelven más frecuentes con el paso de los años. Se estima que pueden afectar alrededor del 15% de las personas mayores de 65 años. En este grupo etario, la tasa de accidentes viales aumenta de manera marcada, sobre todo durante la conducción nocturna, cuando la percepción de estímulos laterales es fundamental.
El glaucoma –daño del nervio óptico asociado muchas veces al aumento de la presión intraocular– es la principal causa de pérdida progresiva del campo visual. Afecta aproximadamente al 2% de la población mayor de 40 años y podría comprometer hasta al 14% de los mayores de 60 si no se detecta y trata a tiempo.
Cambios propuestos en la revisión para la licencia
Frente a esta evidencia, los oftalmólogos sostienen que la campimetría debe incorporarse al certificado de aptitud visual que se exige para conducir. Señalan que la normativa vial argentina ya contempla no solo la agudeza, sino también la extensión del campo visual como criterio para determinar la aptitud. Por eso, advierten que omitir este examen implica, en los hechos, no cumplir plenamente con lo que establece la ley.
- Incluye un examen sencillo y rápido, con tecnología disponible en el país.
- Permite detectar de manera precoz patologías visuales y neurológicas.
- Mejora la seguridad vial, especialmente en personas mayores.
- No busca excluir conductores, sino identificar y reducir situaciones de riesgo.
“La medición del campo visual debería ser un requisito indispensable en los exámenes para renovar el registro, como parte de una evaluación oftalmológica completa”, sostienen especialistas de CAMEOF.
En un contexto de envejecimiento poblacional, los expertos remarcan que reforzar los controles visuales es una herramienta concreta para prevenir siniestros viales. Incorporar la campimetría a los estudios para sacar o renovar el registro permitiría, al mismo tiempo, cuidar la salud ocular de la población y reducir el número de accidentes relacionados con fallas en la visión periférica.

