Wall Street cerró con bajas significativas, un movimiento que impactó en los activos argentinos, tanto en la bolsa como en el mercado de deuda.

El índice S&P 500, junto con el Nasdaq y el Dow Jones, mostró descensos notables durante la jornada, atribuidos en parte a las preocupaciones sobre un posible endurecimiento adicional de las políticas monetarias por parte de la Reserva Federal. La incertidumbre global y los temores por un enfriamiento económico fueron otros factores que pesaron sobre los mercados.

En este escenario, las acciones y los bonos de Argentina sufrieron un fuerte retroceso. Los ADRs (American Depositary Receipts) de empresas argentinas, que cotizan en Nueva York, reflejaron caídas generalizadas, con algunas pérdidas de hasta el 5%. Entre los sectores más afectados se encontraron los relacionados con la energía y las finanzas.
Por otro lado, los bonos soberanos en dólares también registraron bajas significativas, lo que se tradujo en un aumento del riesgo país, que volvió a superar los 2.300 puntos básicos según los índices de referencia. Esta cifra refleja el desafío persistente que enfrenta el país en su acceso al financiamiento internacional.
Los analistas coinciden en que el contexto internacional adverso, sumado a la incertidumbre política y económica local, ha sido determinante para este desempeño. Además, la baja liquidez típica de los últimos días del año pudo haber amplificado los movimientos en los precios.
Mientras tanto, los inversores locales y globales permanecen atentos a los indicadores económicos clave y a las decisiones que tomará el gobierno argentino en los primeros meses de 2024, en un esfuerzo por estabilizar la economía y recuperar la confianza del mercado.

