UIA y CAME llevaron al Congreso su alarma por la industria
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En una reunión informativa de la Comisión de Industria de la Cámara de Diputados, representantes de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) expusieron un cuadro de fuerte deterioro de la actividad manufacturera y reclamaron un paquete de reformas legislativas para evitar el cierre de plantas y la pérdida de empleo formal.
La directora ejecutiva de la UIA, María Laura Bermúdez, abrió la exposición subrayando el peso del sector en la economía nacional: la industria concentra cerca del 19% del empleo registrado, con unos 1,2 millones de puestos de trabajo, y salarios que se ubican en promedio un 20% por encima del resto de las actividades, lo que da cuenta de la calidad del empleo que genera.
Además, el sector manufacturero aporta aproximadamente el 27% de la recaudación nacional, explica el 57% de las exportaciones de bienes y concentra el 54% de la inversión privada en investigación y desarrollo (I+D). Sin embargo, Bermúdez advirtió que, mientras el promedio de la economía muestra una leve recuperación, la producción industrial permanece rezagada y estancada en niveles históricamente bajos.
Según los datos presentados, la actividad fabril se ubica alrededor de un 10% por debajo de los niveles alcanzados en 2022 y 2023. El repunte general de la economía, explicó, se explica sobre todo por la minería, el petróleo, el gas, el agro y los servicios financieros, mientras que comercio, construcción e industria manufacturera —los mayores generadores de empleo— siguen en retroceso.
Falta de crédito, “costo argentino” y presión tributaria
Bermúdez expresó preocupación por la evolución del comercio exterior, en particular por el aumento de las importaciones de bienes finales y la caída en las compras de bienes intermedios que la industria utiliza para agregar valor. También señaló que las exportaciones industriales se encuentran prácticamente estancadas desde hace una década y que cambió su composición: se redujo el peso de los sectores petroquímicos y creció la participación de la minería.
La ejecutiva remarcó que muchas fábricas están absorbiendo la suba de costos y trabajan al límite de la rentabilidad, con numerosas pymes que deben inyectar capital propio para sostener la operatoria. Entre diciembre de 2023 y abril de este año, las manufacturas aumentaron sus precios alrededor de 135%, muy por debajo del índice de precios al consumidor, que trepó 222%, y de los servicios, que subieron más de 370%. Para la UIA, esto refleja que la industria es hoy uno de los principales anclas del proceso inflacionario.
Otro punto crítico es la escasez de financiamiento productivo. El crédito para inversiones equivale apenas al 13,5% del PBI, frente a niveles muy superiores en la región: Brasil destina cerca del 75% de su PBI y Chile alrededor del 100% al financiamiento productivo. A esto se suma un aumento de la morosidad desde mediados de 2025, asociado a la suba de tasas de interés, que tensiona la cadena de pagos.
La UIA también denunció el incremento del denominado “costo argentino”, vinculado a factores como el precio de la energía, una logística que, según sus estimaciones, es un 21% más cara que el promedio de América Latina y una presión tributaria que ronda el 56% del PBI, además de las dificultades para acceder al crédito.
Reformas pedidas y la mirada de las pymes
El presidente del Departamento de Pymes y Desarrollo Regional de la UIA, Diego Leal, enfatizó la necesidad de un programa de leyes para reactivar la industria. Entre las iniciativas que propuso figuran una nueva ley Pyme, una reforma tributaria integral, cambios en el Código Aduanero, una ley de gestión integral de envases, una norma para promover la industria 4.0, una ley de gestión de intereses y una actualización del régimen de sociedades.
Desde CAME, la secretaria general, Beatriz Tourn, señaló coincidencias con el Gobierno nacional en la intención de integrar más al país al comercio global, pero reclamó que cada apertura o beneficio a la importación de productos terminados venga acompañada de medidas compensatorias para las pequeñas y medianas industrias. “Necesitamos tiempo para reconvertirnos y no quedar fuera del sistema”, sostuvo.
El director de Industria de CAME, Juan Carlos Uboldi, comparó el desempeño exportador argentino con el de la región y advirtió que el país registra alrededor de 1.060 dólares per cápita de exportaciones de bienes primarios, contra más de 4.100 dólares en Chile. A su entender, esto demuestra que Argentina no puede apostar solo al sector primario y debe sostener una estrategia de desarrollo industrial de largo plazo.
- La industria genera un 42% más de valor agregado por puesto de trabajo que el promedio del sector privado.
- Siete de las diez ramas con mayor relación entre empleo indirecto y directo son manufactureras.
“Si tenemos la necesidad de generar empleo formal y valor agregado, esto no es posible sin industria”, concluyó Uboldi, al destacar el rol multiplicador del sector fabril.
Con estos diagnósticos, UIA y CAME buscaron instalar en la agenda parlamentaria la urgencia de un marco regulatorio que favorezca la inversión, reduzca costos y fortalezca la competitividad de las empresas industriales, en un escenario signado por la caída de la actividad y el aumento de la presión financiera.


