Turismo en Ramallo: menos ocupación, pocos servicios y un modelo que todavía no logra despegar

Preocupación por el bajo movimiento turístico en la ciudad de Ramallo. “No hay plata, esta es la cuestión”, señaló Pablo Wozniak, secretario de Desarrollo Económico.

Las vacaciones de invierno volvieron a dejar una señal preocupante para el turismo en Ramallo. Mientras el gobierno municipal insiste en exhibir gestiones, proyectos y posibles inversiones vinculadas al sector, los números concretos muestran una realidad menos alentadora: la ocupación hotelera volvió a caer y el distrito continúa sin consolidar una propuesta turística capaz de generar estadías prolongadas.

Los datos fueron reconocidos por el secretario de Desarrollo Económico, Pablo Wozniak, quien precisó que durante la primera semana de las vacaciones la ocupación hotelera pasó del 28% en 2025 al 18% este año. En la segunda semana, en tanto, descendió del 27% al 19%.

La explicación oficial apunta principalmente a la pérdida de poder adquisitivo. “No hay plata, esta es la cuestión. Hay que partir de esa base. Hoy la gente no tiene plata”, sostuvo Wozniak. Sin embargo, reducir el problema exclusivamente a la situación económica deja afuera otras dificultades estructurales que el propio desempeño del turismo local vuelve cada vez más evidentes.

El dato más significativo es que Ramallo sí recibe visitantes, pero en buena medida no consigue transformarlos en turistas que pernocten en el distrito. “Lo que estamos viendo es que hay mucho más excursionista, personas que vienen de Arrecifes, Pergamino, Colón, Salto, Capitán Sarmiento, San Pedro o San Nicolás, pasan el día y no se quedan a dormir”, explicó el funcionario.

Ese comportamiento expone una de las debilidades del modelo turístico local: Ramallo todavía funciona más como destino de paseo que como destino de estadía.

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La oferta continúa fuertemente concentrada en la zona de playa y costa del Paraná, mientras que existen dificultades para diversificar las propuestas y generar actividades que permitan al visitante permanecer durante todo un fin de semana o varios días. A eso se suma una oferta de servicios que, para muchos visitantes, resulta limitada, especialmente fuera de los momentos de mayor actividad.

También aparece otro factor: los precios. En un contexto de caída del consumo, una propuesta turística con costos elevados y pocas alternativas complementarias pierde competitividad frente a otros destinos de la región. Si el visitante debe pagar valores similares a los de otros centros turísticos pero encuentra menos actividades, servicios y opciones de entretenimiento, la decisión de pasar solamente el día resulta previsible.

La situación adquiere mayor relevancia porque desde el Municipio se viene poniendo el foco en la llegada de posibles nuevas inversiones turísticas. Pero antes de anunciar nuevos emprendimientos, los números plantean una pregunta incómoda: ¿qué condiciones existen actualmente para que esas inversiones sean sostenibles?

El propio Wozniak reconoció que el desafío inmediato es sostener a quienes ya apostaron por Ramallo. “Sería bárbaro poder traer nuevas inversiones, pero también hay que sostener a los que ya invirtieron. Hoy mi objetivo es que ninguno de los que están radicados en Ramallo se caiga”, afirmó.

Según el funcionario, alrededor de 350 familias viven del turismo y el distrito todavía tiene un amplio margen de crecimiento. “La actividad para mí es incipiente porque está más cerca del piso que del techo”, señaló.

El problema es que, para llegar a ese techo, no alcanza con anunciar inversiones potenciales. Ramallo necesita diversificar su oferta, mejorar los servicios, generar actividades durante todo el año, ampliar los atractivos más allá de la costa y ofrecer una relación precio-calidad que incentive al visitante a quedarse.

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