El Congreso de EE.UU. será informado sobre el operativo «Resolución Absoluta»
NewsITe
Altos funcionarios del gobierno de Donald Trump informarán este miércoles, a puertas cerradas, a ambas Cámaras del Congreso de Estados Unidos sobre la operación de captura en Caracas del ex dictador venezolano Nicolás Maduro. La ofensiva, bautizada por Washington como «Resolución Absoluta», se llevó a cabo el sábado e incluyó bombardeos a objetivos militares estratégicos en Venezuela.
Según trascendió en medios estadounidenses, las reuniones con el Senado y la Cámara de Representantes se realizarán en áreas de comunicaciones seguras y con carácter reservado, dado que se manejará información clasificada. Legisladores de ambos partidos habían reclamado explicaciones luego de que la Casa Blanca ejecutara el operativo sin avisar previamente al Congreso.
Del briefing participarán el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; la fiscal general, Pam Bondi; el director de la CIA, John Ratcliffe; y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine. Todos ellos ya habían mantenido el lunes una reunión privada con los líderes de cada bancada, donde adelantaron detalles de la acción militar y de la situación de Maduro y su entorno inmediato.
En el operativo del fin de semana, fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y atacaron instalaciones clave como el Fuerte Tiuna y la base aérea de La Carlota. La decisión de avanzar sin notificar al Congreso generó críticas, especialmente entre legisladores demócratas, que advirtieron sobre un posible desborde de las facultades del Poder Ejecutivo en materia de uso de la fuerza.
La Casa Blanca alega que fue una operación «policial»
Desde el gobierno republicano sostienen que la captura de Maduro fue una «operación policial» y no estrictamente militar, aunque reconocen que se requirió la colaboración del Departamento de Guerra. Ese matiz legal forma parte de la defensa de la Casa Blanca ante los cuestionamientos por la ausencia de consulta previa al Legislativo.
Trump, por su parte, justificó la falta de aviso al Congreso con un argumento directo: según dijo, el Poder Legislativo «tiene tendencia a filtrar información importante» que podría poner en riesgo a las tropas y al éxito del operativo. El episodio vuelve a poner en el centro del debate el equilibrio de poderes en Estados Unidos frente a acciones en el exterior.
Acuerdo petrolero: hasta 50 millones de barriles para Estados Unidos
En paralelo al frente militar y político, Trump anunció este martes por la noche que el régimen chavista acordó entregar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. El comunicado se conoció a través de la red Truth Social y apunta a reforzar la presión sobre Caracas mediante el control de sus principales recursos económicos.
El petróleo será vendido a precio de mercado, pero los fondos quedarán bajo administración directa de la Casa Blanca, con la promesa de destinarlos a programas que beneficien tanto a la población venezolana como a los intereses estadounidenses. «Ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para asegurar que se utilice en beneficio de los pueblos de Venezuela y Estados Unidos», afirmó Trump.
El mandatario también ordenó al secretario de Energía, Chris Wright, poner en marcha el esquema de inmediato. De acuerdo con reportes de agencias internacionales, los cargamentos se trasladarán en buques de almacenamiento con destino directo a puertos estadounidenses, lo que podría redirigir volúmenes que hoy se orientan al mercado chino.
Presión sobre el sector petrolero y riesgo de nueva escalada
Informes de Reuters indican que Washington y Caracas mantienen conversaciones para habilitar la llegada de crudo venezolano a refinerías estadounidenses, en un intento por evitar nuevos recortes de producción de la estatal PDVSA y, al mismo tiempo, condicionar políticamente al régimen. La apertura del sector petrolero a empresas norteamericanas y privadas se presenta como una exigencia clave de la administración Trump.
Según esas versiones, el mensaje de la Casa Blanca es claro: si el chavismo se niega a una mayor participación de capitales estadounidenses, podría producirse una nueva escalada de tensión, que no se descarta incluya medidas militares adicionales. En ese marco, la captura de Maduro y el acuerdo por el envío de petróleo configuran un mismo tablero geopolítico, donde la energía y la seguridad se cruzan con la disputa por el poder en Venezuela.
Fuentes oficiales en Washington señalan que los próximos pasos dependerán tanto de la reacción del Congreso como de la respuesta del régimen chavista a las nuevas condiciones impuestas desde la Casa Blanca.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención los movimientos de ambos gobiernos, en un escenario en el que el desenlace de la crisis venezolana vuelve a quedar fuertemente atado a las decisiones de Washington.

