Tensión comercial: Estados Unidos apunta al champagne y al vino franceses

En la antesala de una nueva cumbre del Grupo de los Siete (G7), el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a encender la tensión comercial con Europa al amenazar con imponer un arancel del 100 % a todos los vinos y champagnes procedentes de Francia. El mensaje, lanzado desde Washington pero dirigido directamente al Palacio del Elíseo, apunta a presionar a París para que dé marcha atrás con el impuesto que aplica a los servicios digitales de grandes compañías tecnológicas estadounidenses.
Trump planteó que su gobierno “no tendría más opción” que duplicar vía aranceles el precio de entrada de los vinos franceses al mercado estadounidense si el presidente Emmanuel Macron no desactiva el gravamen a firmas como Google, Apple, Facebook y Amazon. La advertencia fue difundida por el diario New York Post y replicada por agencias internacionales en la previa del encuentro de líderes del G7, ámbito donde se espera que el cruce bilateral gane protagonismo.
El llamado “impuesto digital” francés busca que los gigantes tecnológicos tributen en los países donde generan ingresos, aun cuando su base fiscal esté radicada en otros territorios. Washington considera que esa medida discrimina a empresas estadounidenses y la encuadra en una práctica “injusta”, motivo por el cual la administración Trump amenazó en otras oportunidades con responder mediante sanciones comerciales.
Presión sobre Macron y el impacto en el comercio global
De acuerdo con la reconstrucción de medios estadounidenses, Trump aseguró haberle pedido personalmente a Macron que “no grave a las empresas estadounidenses”. Bajo esa lógica, la Casa Blanca busca convertir el vino y el champagne —dos de los productos insignia de la economía francesa— en una herramienta de presión política y económica. La eventual aplicación de un arancel del 100 % encarecería de manera drástica estos productos en góndolas y restaurantes de Estados Unidos, uno de los principales destinos de exportación para la vitivinicultura gala.
Más allá de la pulseada bilateral, la amenaza suma un nuevo capítulo a la serie de disputas comerciales abiertas por Washington en los últimos años, que incluyen fricciones con China, la Unión Europea y otros socios. Para los mercados, cualquier avance en la guerra de tarifas sobre bienes emblemáticos, como el champagne, funciona como una señal de inestabilidad y puede derivar en represalias cruzadas que afecten a distintos sectores productivos a nivel global.
- Estados Unidos cuestiona el impuesto digital francés por considerarlo discriminatorio.
- Francia defiende la medida como un paso hacia una fiscalidad más acorde a la economía digital.
Mientras tanto, los negociadores de ambos países y del resto del G7 intentan encauzar el debate hacia un acuerdo más amplio sobre la tributación internacional de los gigantes tecnológicos. El resultado de esas conversaciones será clave para saber si la amenaza de Trump queda en el terreno de la retórica o si se traduce en un nuevo frente arancelario que podría resentir el comercio entre dos economías centrales del mundo.

