Triple crimen narco en Florencio Varela: un año de investigación

NewsITe
A un año del estremecedor triple crimen narco de Florencio Varela, la Justicia federal reconstruyó una compleja trama de captación, torturas y asesinatos que tuvo como víctimas a Lara Gutiérrez, Morena Verdi y Brenda del Castillo. Lo que comenzó como una supuesta invitación a una fiesta terminó en una trampa mortal y en un mensaje mafioso directo: “no se metan con nosotros”.
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El caso, que se transformó en uno de los expedientes más sensibles del Conurbano bonaerense, ya tiene 16 personas detenidas y una organización criminal bajo la lupa. La cronología de la causa permite entender cómo se fue desarmando la estructura narco y cuál fue el rol de cada uno de los imputados, entre ellos Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, señalado como líder de la banda.
De acuerdo con la investigación, el viernes 19 de septiembre de 2025, cerca de las 21.30, las tres jóvenes se subieron a una camioneta Chevrolet Tracker blanca en la rotonda de La Tablada. El vehículo, luego identificado por cámaras de seguridad, las trasladó hasta la llamada “casa del horror” en Florencio Varela. Minutos después, una historia publicada por Lara en Instagram fue la última señal de vida conocida.
Durante la madrugada del sábado 20, las víctimas fueron torturadas y asesinadas, mientras parte de lo ocurrido era registrado en videos, según reconstruyeron los investigadores. A pesar de los intentos de las familias por denunciar la desaparición de las jóvenes ese mismo día, inicialmente se encontraron con trabas, lo que demoró las primeras medidas urgentes.
De la casa del horror a la caída de “Pequeño J”
El domingo 21 de septiembre se activaron los operativos de búsqueda y las primeras pericias. Un día más tarde, el análisis de cámaras permitió identificar la camioneta Chevrolet Tracker usada para el traslado. El avance clave llegó el martes 23, cuando el rastreo de uno de los celulares de las víctimas marcó una antena en Villa Vatteone. Ese dato derivó en un allanamiento a una vivienda de la calle Chañar, donde fueron detenidos Daniela Iara Ibarra y Maximiliano Parra, sorprendidos mientras limpiaban la casa.
Ese mismo día se supo que la camioneta apareció incendiada, una maniobra típica para borrar rastros. El miércoles 24, los investigadores hallaron los cuerpos de Lara, Brenda y Morena enterrados en el patio de la vivienda. A partir de allí se ordenaron nuevas detenciones, entre ellas las de Magalí Celeste González Guerrero y Miguel Ángel Villanueva Silva, quienes alquilaban la casa.
En los días siguientes se sucedieron marchas, despedidas y la presión social para que se esclareciera el caso. La investigación avanzó sobre la logística de la banda narco: cayó Víctor Sotacuro, señalado como uno de los choferes; luego fueron detenidos Ariel Giménez, acusado de cavar el pozo donde enterraron a las víctimas, y Florencia Ibáñez, vinculada al soporte logístico de la organización.
Extradiciones, amenazas y una causa que sigue abierta
El quiebre internacional de la causa se produjo el 30 de septiembre de 2025, cuando fue capturado en Perú Matías Ozorio, considerado la mano derecha de “Pequeño J”. Horas más tarde detuvieron en ese mismo país a Tony Janzen Valverde Victoriano. Tras una serie de trámites diplomáticos, el Gobierno peruano oficializó su extradición el 31 de enero de 2026, y el 4 de mayo el presunto jefe narco llegó finalmente a la Argentina.
Desde la cárcel de Marcos Paz, Valverde Victoriano declaró el 5 de mayo, negó su participación en el triple crimen, dijo lamentar lo ocurrido y se negó a responder preguntas. Para entonces, la causa ya acumulaba más imputados: Mónica Débora Mujica, pareja de Sotacuro; Bernabé Jesús Mallón, señalado como integrante de la banda; y luego Luis Ramiro Mansur, Verónica Emilce Chieto, María Inés Olivera y Eugenia Quispe Gallardo.
El expediente también salpicó al Poder Judicial: el juez Fernando Pinos Guevara, quien se hizo cargo de la causa, denunció robos y amenazas, una situación que reforzó la sospecha sobre el poder de fuego económico y territorial de la organización narco.
El 17 de septiembre de 2026 se sumó un nuevo detenido, David Godoy, apresado mientras cumplía prisión por un robo en Parque Chacabuco, acusado de haber participado en la captación de las víctimas y de haber estado en la “casa del horror”. Un día después se levantó el secreto de sumario, lo que permitió conocer en detalle el avance de una investigación que, pese a los numerosos arrestos, todavía busca definir todas las responsabilidades penales por uno de los crímenes más brutales de los últimos años.
El triple crimen dejó al descubierto la violencia del narcotráfico en el Conurbano y abrió un fuerte debate sobre prevención, connivencias y desprotección de las víctimas.

