El Senado define el futuro de la nueva Carta Orgánica del BCRA

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El oficialismo de La Libertad Avanza enfrenta una semana decisiva en el Senado, donde buscará destrabar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), pieza considerada central dentro del programa económico del presidente Javier Milei. La jefa del bloque oficialista en la Cámara alta, Patricia Bullrich, deberá alinear apoyos propios y aliados para lograr que el proyecto con media sanción de Diputados llegue al recinto sin modificaciones de fondo.
El punto más conflictivo gira en torno al mecanismo de remoción de las autoridades del Banco Central. El texto aprobado en la Cámara baja establece que para apartar a un director se requerirá el voto afirmativo de dos tercios de los miembros presentes de ambas cámaras del Congreso, un esquema que para parte de la oposición aliada genera un equilibrio considerado excesivo entre la forma de designación y la de desplazamiento.
Actualmente, la Carta Orgánica del BCRA permite que el Poder Ejecutivo disponga la remoción de un director mediante decreto, por mala conducta o incumplimiento de sus deberes, previa recomendación de una comisión especial del Congreso. La reforma en discusión busca reemplazar este modelo por un sistema más rígido, en el que el Parlamento tenga un rol decisivo tanto en la llegada como en la salida de los funcionarios del organismo monetario.
El artículo que traba el consenso en el Senado
La iniciativa también modifica el procedimiento de designación de las autoridades del Banco Central. Hoy esa atribución corresponde al Senado, pero el proyecto propone que los directores requieran el aval de ambas cámaras del Congreso, es decir, una mayoría parlamentaria más amplia al momento de su nombramiento.
De esta forma, el esquema planteado combina una designación por mayoría simple y una remoción con mayoría agravada de dos tercios. “Hay ruido con los dos tercios para sacar a un director y mayoría simple para su designación”, explicó una fuente parlamentaria al describir el foco del desacuerdo que atraviesa las negociaciones. Los aliados reclaman revisar ese artículo 3 para equilibrar el sistema y evitar que, en la práctica, un director resulte casi inamovible.
El oficialismo insiste en sostener el texto tal como salió de Diputados, ya que cualquier cambio del Senado obligaría a que el proyecto vuelva a la Cámara baja, demorando una de las reformas institucionales que el Gobierno considera clave para consolidar su señal de disciplina fiscal y monetaria ante los mercados.
Qué cambios introduce la reforma del Banco Central
Entre los puntos centrales, el proyecto redefine el objetivo principal del Banco Central: la preservación del valor de la moneda. Ese enunciado, alineado con los manuales ortodoxos de política monetaria, busca dejar en segundo plano otras metas, como la promoción del empleo o el desarrollo económico, que históricamente formaron parte de la misión formal del organismo.
Además, la reforma propone acotar de manera drástica la capacidad del BCRA de financiar al Tesoro nacional, a las provincias y a otros niveles de gobierno. La intención del Gobierno es cerrar la posibilidad de recurrir a la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal, uno de los mecanismos que, según la visión oficial, alimentó los altos niveles de inflación de los últimos años.
Otro aspecto relevante es la eliminación de las herramientas de direccionamiento del crédito y de las políticas crediticias diferenciadas. Con esta medida, el Banco Central dejaría de impulsar líneas de financiamiento específicas para sectores productivos o regiones, bajo el argumento de que esas funciones exceden el rol de una autoridad monetaria y distorsionan el funcionamiento del sistema financiero.
Una semana clave para la estrategia económica del Gobierno
El tratamiento de la reforma del BCRA se dará en paralelo a otras discusiones sensibles en el Congreso, como la regulación del Mercado Voluntario de Carbono, respaldada por legisladores del norte del país, y proyectos que el oficialismo considera parte de su paquete de transformaciones estructurales.
La Libertad Avanza llega a este debate tras haber conseguido avances en iniciativas como la denominada ley de Inocencia Fiscal y el dictamen sobre la Zona Fría. Sin embargo, la reforma del Banco Central implica un paso más profundo: apunta a fijar un nuevo marco de reglas para la política monetaria y a enviar una señal de estabilidad institucional de largo plazo.
En ese contexto, Bullrich tiene por delante una negociación fino con bloques dialoguistas y senadores provinciales para evitar que el proyecto se modifique y deba regresar a Diputados. El resultado de esta pulseada legislativa será leído no solo en clave política, sino también como un termómetro de la capacidad del Gobierno para sostener su programa económico en un escenario de minoría parlamentaria.
El equilibrio entre la autonomía del Banco Central, el control del Congreso y la flexibilidad del Poder Ejecutivo vuelve a ocupar el centro de la escena en un momento en que la política económica busca anclar expectativas y reducir la incertidumbre.

