En medio de la causa por el fentanilo contaminado, salieron a la luz antecedentes violentos de los hermanos García Furfaro, dueños de los laboratorios involucrados. Dos videos muestran episodios de agresividad: uno en el Hipódromo de San Isidro en 2022 y otro en 2024 en Tribunales de Morón. Ariel ya había estado preso por intento de homicidio y, debido a sus antecedentes, HLB Pharma quedó afuera de las negociaciones para importar la vacuna Sputnik V desde Rusia.
En medio de la investigación por las muertes vinculadas al fentanilo contaminado, resurgen antecedentes violentos de los hermanos Ariel, Damián y Diego García Furfaro, propietarios de los laboratorios productores del mismo. Este medio pudo recopilar dos registros de archivo que muestran distintos episodios agresivos protagonizados por la familia.
El primero de ellos ocurrió en octubre de 2022, durante el prestigioso Gran Premio Jockey Club en el Hipódromo de San Isidro. Allí, tras un final cabeza a cabeza, los comisarios deportivos decidieron que un caballo del stud ‘Mamina’, propiedad de los García Furfaro, perdiera la carrera “en los escritorios”. La resolución desató la furia de los tres hermanos, que protagonizaron un escándalo: Damián llegó a treparse a los carteles indicadores y destrozar la marquesina, mientras que en el palco de autoridades se trenzaron a golpes de puño con directivos y policías. Los hermanos alegaron ante la Justicia que fueron “víctimas y no victimarios”, asegurando que les “robaron” la carrera.
El segundo episodio tuvo lugar en diciembre de 2024, frente al Palacio de Tribunales de Morón, donde Ariel García Furfaro protagonizó una intimidación pública contra el juez federal Jorge Rodríguez. Rodeado por un cordón policial, se lo ve fuera de sí, gritando: “Todo el mundo va a saber, todo el mundo va a saber”. En el mismo video, acusa al magistrado y a su hijo de tener vínculos con narcotraficantes, mencionando a Esteban Lindor Alvarado y a Mario Segovia, el llamado “rey de la efedrina”.
El trasfondo de esa ira estaría relacionado con la condena de Santiago “Chanchi” Martínez, el joven que en 2022 atacó con un vaso de vidrio a su hijo Nicolás García Furfaro en un boliche de Hurlingham. El hijo del juez Rodríguez defendió a Martínez, que finalmente recibió tres años de prisión por lesiones gravísimas, pese a que la familia de la víctima pretendía una condena mucho más severa.
El prontuario violento de Ariel García Furfaro no termina allí. En 2006 estuvo preso en la Unidad 9 de La Plata por intento de homicidio, tras arrojarle una olla de agua hirviendo a un compañero de trabajo en un restaurante. Esa condena, sumada a otros episodios judiciales, fue un obstáculo en las negociaciones para obtener la licencia de producción de la vacuna Sputnik V en Argentina.

Acuerdo frustrado
Durante la pandemia, Ariel García Furfaro y su entorno viajaron a Rusia con la expectativa de convertirse en los representantes argentinos para importar la vacuna producida en ese país, tras haber sido señalados por el Gobierno de ese entonces. Aquellas gestiones dejaron recuerdos y también frustraciones: había un obstáculo insalvable que los alejó del negocio.
Los interlocutores rusos pusieron una sola condición para avanzar con los contratos: que el firmante no tuviera antecedentes penales. Ariel no podía cumplir con ese requisito, y en su círculo cercano tampoco abundaban los perfiles “limpios”. Algunos colaboradores carecían de causas judiciales pero no aceptaron involucrarse, y otros directamente estaban impedidos por su historial.
Ante ese panorama, las autoridades en Moscú terminaron descartando a HLB Pharma como socio en la operación. Así, la posibilidad de acceder a un acuerdo multimillonario se desvaneció de las manos de los García Furfaro.
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