
La crisis política en Perú sumó un nuevo capítulo tras la destitución del presidente interino José Jerí, una decisión adoptada por el Congreso de la República del Perú que vuelve a sacudir el escenario institucional del país. Con esta salida, Perú alcanzará la cifra de ocho presidentes en apenas diez años, un dato que expone con crudeza la fragilidad del sistema político.
La resolución parlamentaria se produjo en un contexto de fuerte tensión entre los poderes del Estado y a solo dos meses de la convocatoria a elecciones nacionales. El desplazamiento del mandatario interino reabre interrogantes sobre la estabilidad del proceso electoral y la capacidad del Estado para garantizar una transición ordenada.
Desde 2016, Perú atraviesa una sucesión casi ininterrumpida de crisis políticas, con presidentes destituidos, renuncias forzadas y gobiernos de corta duración. Este escenario erosionó la confianza ciudadana en las instituciones y consolidó un clima de incertidumbre que se repite ante cada cambio de gobierno.
La destitución de Jerí vuelve a poner en el centro del debate el rol del Congreso, las herramientas constitucionales de vacancia y los límites del sistema presidencialista peruano. Mientras tanto, el país queda nuevamente a la espera de definiciones sobre la conducción del Ejecutivo y el cumplimiento del calendario electoral.
El foco inmediato está puesto en evitar un vacío de poder y asegurar la continuidad institucional en un contexto político altamente volátil, seguido con atención tanto por la sociedad peruana como por la comunidad internacional.

