Los datos, que se actualizan periódicamente, muestran la distribución de las 16 vacunas del calendario nacional por parte de Nación y su aplicación.

La provincia de Buenos Aires presenta coberturas de vacunación por debajo del promedio nacional en las principales dosis relevadas durante 2026, de acuerdo con los datos publicados por el nuevo Mapa de Coberturas y Distribución de Vacunas del Ministerio de Salud de la Nación.
Las mayores diferencias se observan en las vacunas y refuerzos correspondientes a niños de 5 años y adolescentes de 11, mientras que las dosis aplicadas durante los primeros meses de vida muestran brechas más reducidas.
Los datos corresponden a la información disponible durante el transcurso de 2026 y deben interpretarse teniendo en cuenta que el año todavía no terminó y las coberturas continúan actualizándose. El tablero nacional, que se actualiza semanalmente, permite consultar las dosis administradas, la población objetivo y las vacunas distribuidas por Nación para cada jurisdicción.
Los datos forman parte del nuevo mapa que se puso en marcha este martes y muestra tres variables centrales: la población objetivo, es decir, las personas que deberían recibir determinada vacuna; las dosis administradas y las dosis distribuidas por el Ministerio de Salud de la Nación.
En el caso bonaerense, una de las diferencias más importantes aparece en la DPT de refuerzo de los 5 años. Mientras la cobertura nacional alcanza el 34,2%, en la provincia llega al 16,1%, una diferencia de 18,1 puntos porcentuales.
También existe una brecha significativa en las vacunas correspondientes a los 11 años. La cobertura de la dTpa, que se aplica a esa edad, alcanza el 35,5% a nivel nacional, pero en Buenos Aires se ubica en 22,2%, mientras que la vacuna meningocócica llega al 34,9% en el país y al 20,8% en territorio bonaerense.
Una situación similar se observa con el VPH femenino, cuya cobertura nacional es del 36,4%, frente al 23,7% registrado en la Provincia, una diferencia de 12,7 puntos porcentuales.
Las vacunas de los primeros años muestran una menor brecha
Las diferencias entre Buenos Aires y el promedio nacional son menores en varias de las vacunas aplicadas durante el primer año de vida, aunque la provincia también se encuentra por debajo del nivel nacional en todos los casos relevados.
La BCG, que debe aplicarse a los recién nacidos dentro de los primeros siete días de vida, registra una cobertura del 51,4% en Buenos Aires, prácticamente en línea con el 51,6% nacional.
En hepatitis B, cuya primera dosis debe administrarse dentro de las primeras horas de vida, la cobertura bonaerense alcanza el 46,9%, frente al 48,8% nacional. La diferencia es de 1,9 puntos porcentuales.
La primera dosis de la vacuna contra el neumococo, indicada a los dos meses, registra una cobertura del 43,4% en la Provincia, mientras que el promedio nacional llega al 46,6%. En el caso de la meningocócica de los tres meses, Buenos Aires alcanza el 45,7%, contra el 48,6% nacional.
También aparecen diferencias en las vacunas aplicadas alrededor del primer año de vida. La cobertura bonaerense de hepatitis A es del 46,1%, frente al 48,5% nacional, mientras que la triple viral llega al 48,7% en la Provincia y al 50,5% en el país. En varicela, la cobertura bonaerense es del 43,9%, apenas por debajo del 44,8% nacional.
El problema se acentúa después de los primeros años
El propio Ministerio de Salud reconoce que uno de los desafíos pendientes está relacionado con la vacunación durante la etapa escolar. Según explicaron funcionarios de la cartera sanitaria, existe una brecha especialmente marcada entre los 5 y los 11 años, cuando los niños deben completar esquemas y recibir refuerzos necesarios para mantener la protección.
La diferencia entre las primeras etapas de la vida y las edades escolares también aparece en los datos bonaerenses. Mientras la BCG presenta prácticamente el mismo nivel de cobertura que el promedio nacional, los refuerzos de los 5 años y las vacunas correspondientes a los 11 años muestran diferencias mucho más pronunciadas.
Esta situación llevó a las autoridades sanitarias a plantear la necesidad de fortalecer la articulación entre salud y educación, especialmente para facilitar la vacunación en las escuelas.
La propia cartera sanitaria advirtió que la población objetivo puede modificarse durante el año y que las dosis administradas se incorporan a medida que las distintas jurisdicciones cargan la información. Por lo tanto, una cobertura inferior al 50% durante el primer semestre o comienzos del segundo no significa necesariamente que el esquema anual vaya a finalizar con ese nivel.

