
Tras la flexibilización del cepo cambiario y la implementación de bandas de flotación del dólar, se dispararon los precios de alimentos. La carne lideró los aumentos, con subas de hasta 30% en pocos días, aunque la demanda no convalidó esos valores. En muchos casos, las remarcaciones se moderaron o se disfrazaron con promociones ante un consumo en baja.
Según el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en abril de 2025 los precios de la carne vacuna subieron 4,1% respecto a marzo. El acumulado del año alcanza el 24% y la variación interanual llegó al 60,1%, superando ampliamente la inflación del 47%.
El pollo fresco aumentó 10,7% en abril y 47,6% en comparación con abril de 2024. El pechito de cerdo subió 3,1% mensual y 61,3% interanual. En carnicerías, la carne vacuna se encareció 4,8% mensual; en supermercados, 2,6%. Los cortes populares más afectados fueron osobuco (9,4%), carnaza (8,1%), roast beef (7,9%) y peceto (5,1%).
Los cortes más caros y más baratos en abril
Los cortes más caros por kilo fueron:
- Lomo: $17.232
- Peceto: $14.664
- Colita de cuadril: $14.634
Los más económicos:
- Osobuco: $7.166
- Falda: $7.092
- Picada común: $6.346
El pollo promedió $3.980 por kilo (+8% mensual), mientras que el pechito de cerdo llegó a $7.534 (+1,7%). En supermercados, pollo y cerdo resultaron más accesibles: $560,90 y $608,30 por kilo respectivamente.
Carne versus inflación: cuánto rinde un kilo de asado
Según IPCVA, con un kilo de carne promedio de supermercado se puede comprar 0,95 kilos en carnicerías. En el primer cuatrimestre de 2025, con un kilo de asado se pudieron comprar 3,16 kilos de pollo (4,7% más que en 2024) y 1,49 kilos de pechito de cerdo (+4% interanual).
La hacienda también subió tras la liberalización cambiaria
Las subas de la carne se vinculan con la desregulación del comercio exterior y la flotación del dólar. La hacienda en pie subió entre 2,5% y 8,7% en Cañuelas, con picos del 175% en operaciones puntuales previas al fin de semana largo. En días posteriores, los precios se estabilizaron, aunque dejaron aumentos cercanos al 10%.
Las subas más fuertes se registraron en cortes vinculados a la exportación, aunque los más caros siguen siendo los de consumo interno, como el novillito. El impacto del nuevo esquema cambiario se sintió primero en los mercados mayoristas y luego en las góndolas.

