El Gobierno redefine su hoja de ruta tras el Mundial 2026

NewsITe
Con el Mundial 2026 ya terminado, en la Casa Rosada comenzó una nueva etapa de evaluación y cálculo político. El Gobierno de Javier Milei mira de lleno al 2027, año en el que el Presidente ya anticipó que buscará su reelección, y trabaja sobre una hoja de ruta que combina metas económicas, reformas legislativas y lectura del tablero político opositor.
En el oficialismo admiten que los números actuales de la economía distan de ser ideales. Si bien destacan algunos indicadores favorables, como la estabilidad cambiaria, la baja de la inflación y una mejora en las exportaciones, reconocen sin rodeos el malestar en la calle: el salario real sigue golpeado y el consumo interno no logra recomponerse. “La gente no está recibiendo plata”, sintetiza un funcionario cercano al Presidente.
Pese a ese diagnóstico, en los despachos nacionales predomina el optimismo para los próximos meses. Referentes del gabinete libertario sostienen que, hacia noviembre, la actividad empezará a mostrar una recuperación más visible. “Hay que esperar 120 días, ese es el cálculo que tenemos”, asegura una fuente de peso dentro del Gobierno, que confía en que el rebote económico llegará a tiempo para ordenar el clima social antes del año electoral.
Escenario político y la apuesta a un peronismo dividido
La estrategia hacia 2027 también se apoya en la situación de la oposición. En la Casa Rosada descuentan que el peronismo seguirá atravesado por tensiones internas y dificultades para articular un proyecto unificado. En el círculo íntimo de Milei lo describen como el “escenario ideal”: un oficialismo cohesionado y una oposición fragmentada de cara a la próxima carrera presidencial.
El propio Presidente viene expresando en público su confianza. En un reciente discurso en la Bolsa de Comercio, reafirmó su intención de ir por un segundo mandato y lanzó una consigna que resume su horizonte político: “Voy a ser reelecto y se vienen 100 años de liberalismo en la Argentina”. La frase sirve como bandera hacia adentro del espacio libertario, pero también como mensaje a los mercados y a los actores económicos que observan la gobernabilidad del proyecto.
Reformas pendientes y agenda legislativa clave
Para que el plan oficial se materialice, el Gobierno deberá ordenar sus propios frentes internos. Dirigentes del elenco gobernante reconocen que los cruces y peleas hacia adentro, muchas veces hechos públicos, erosionan la imagen del oficialismo. “Somos especialistas en pegarnos tiros en los pies”, admiten en voz baja, aludiendo a disputas que frenaron iniciativas centrales.
En Balcarce 50 ponen el foco en un paquete de proyectos que consideran estructurales. Entre ellos se cuentan la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, cambios en el Régimen de Zonas Frías y en el de Inocencia Fiscal, modificaciones a la Carta Orgánica del Banco Central impulsadas por Milei y una reforma electoral que contempla la eliminación de las PASO. La salida del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, envuelto en investigaciones sobre su patrimonio, dejó en pausa parte de esa agenda, que ahora se busca reactivar.
- Reforma del Código Aduanero para agilizar el comercio exterior.
- Desregulación del mercado inmobiliario, diseñada para flexibilizar contratos y atraer inversiones.
Ambos proyectos llevan la firma del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y ya circulan en borrador entre empresarios y referentes sindicales, que analizan sus posibles impactos.
El oficialismo apuesta a que la combinación de recuperación económica, avance de reformas y una oposición fragmentada le permita llegar competitivo a 2027.
Mientras tanto, el Gobierno acelera definiciones en un contexto en el que el humor social, la evolución de los ingresos y la capacidad de sostener la gobernabilidad serán determinantes para el futuro político de la administración Milei.

