El Presidente Ejecutivo de Ternium Argentina sostuvo que la industria china compite con fuerte respaldo estatal y reclamó reglas más estrictas para evitar que la producción automotriz argentina y brasileña sea reemplazada por el ensamblaje de piezas importadas. También pidió mayores controles frente al contrabando.

En diálogo con el con el medio cordobés La Voz del Interior, el presidente ejecutivo de Ternium Argentina, Renato Catallini, cuestionó con dureza las condiciones en las que compiten los productos chinos frente a la industria local. Afirmó que se trata de una “competencia desleal” y vinculó esa ventaja con el respaldo estatal que reciben las empresas del país asiático.
“Claramente China significa una competencia desleal, porque es una economía fundamentalmente subsidiada por recursos del Estado. Entonces, creo que esto es competencia desleal”, sostuvo durante la entrevista.
El planteo apunta a uno de los principales desafíos que hoy observa la industria manufacturera argentina. La preocupación no se limita al ingreso de productos terminados. También alcanza a la forma en que se integran las cadenas productivas cuando compañías chinas desembarcan en la región.
El reclamo por la industria automotriz
Catallini puso como ejemplo el sector automotor y las reglas de integración vigentes dentro del Mercosur. Consideró que cualquier fabricante que opere en el bloque debería respetar los mismos requisitos de contenido local.
“Si nosotros decidimos que el Mercosur tiene un requisito de contenido local para la industria automotriz, China debería cumplirlo”, afirmó.
El presidente ejecutivo de Ternium Argentina advirtió que el riesgo está en reemplazar producción regional por esquemas de bajo valor agregado. “No deberíamos apuntar a sustituir la industria automotriz argentina o brasilera por operaciones de montaje de piezas fabricadas en China”, señaló.
Ese modelo, según su análisis, puede mantener actividad dentro de una planta sin generar el mismo efecto sobre proveedores locales. La diferencia está en cuánto de cada vehículo se fabrica realmente en Argentina o Brasil y cuánto llega terminado desde el exterior para ser ensamblado.
También advirtió por el contrabando
Catallini incluyó al contrabando dentro de los factores que alteran las condiciones de competencia. Dijo que se observa un aumento de este tipo de operaciones y reclamó una respuesta más firme por parte del Estado.
“También vemos un aumento de lo que es el nivel de contrabando, que también consideramos una competencia desleal”, sostuvo. Añadió que se trata de un tema sobre el cual las autoridades deberían tomar “acciones más fuertes”.
El reclamo se suma a las advertencias que distintos sectores industriales vienen realizando frente al ingreso de mercadería importada. Para las empresas locales, el problema se agrava cuando deben competir con productos que llegan bajo estructuras fiscales, financieras y productivas diferentes.
La carga tributaria, otro punto del diagnóstico
Catallini también volvió sobre el costo de producir en Argentina. Señaló que las compañías locales afrontan una presión tributaria entre 30% y 40% superior a la de competidores ubicados en Brasil o México.
Dentro de ese esquema mencionó especialmente a Ingresos Brutos y otras cargas que calificó como distorsivas. A su entender, una reforma tributaria resulta necesaria para reducir esa brecha y mejorar la competitividad.
El ejecutivo valoró la baja de la inflación y la disciplina fiscal impulsada por el Gobierno nacional. Sin embargo, consideró que la estabilización macroeconómica debe ser acompañada por cambios que reduzcan los costos estructurales de las empresas.
Brasil y el escenario regional
Durante la entrevista también se refirió a la economía brasileña. Más allá del resultado electoral del domingo, estimó que Brasil deberá avanzar con un ajuste fiscal para corregir sus desequilibrios.
La evolución del principal socio comercial argentino es un factor central para Ternium y para buena parte de la industria nacional. Por eso, el análisis de Catallini combina el escenario interno con las condiciones regionales y la presión creciente de China sobre distintos mercados.
Dentro de ese diagnóstico, su planteo principal fue claro: la apertura comercial no debería implicar aceptar reglas distintas según el origen de los productos. Para el titular de Ternium Argentina, el desafío es preservar una base industrial regional capaz de competir sin quedar reducida al ensamblaje de piezas fabricadas en el exterior.

