Crisis en el FIT-U: crecen las acusaciones cruzadas contra Myriam Bregman

NewsITe
El clima interno en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) atraviesa uno de sus momentos más delicados desde su conformación. Dirigentes del Partido Obrero (PO) acusan a Myriam Bregman y al espacio que encabeza, el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), de impulsar una ruptura del frente con el objetivo de fortalecer su propio posicionamiento de cara al escenario electoral de 2027.
El último detonante se produjo en San Carlos de Bariloche, donde venció el plazo para la presentación de listas de convencionales constituyentes. Allí, el PTS decidió sellar un acuerdo con el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), dejando afuera al Partido Obrero y a Izquierda Socialista. Para el PO, esa jugada expuso un proceso de distanciamiento que se venía gestando a nivel nacional y que ahora estalla públicamente.
En un artículo publicado en Prensa Obrera, firmado por los dirigentes Pablo Giachello y Juan García, el PO repasa lo que define como una serie de “desaires” de Bregman hacia sus socios del FIT-U. Entre ellos, señalan que el sector de la diputada habría exigido al PO que repudie la lucha de los trabajadores de la fábrica de neumáticos FATE, encabezada por el Sutna, como condición para avanzar en acuerdos en Bariloche. Voceros del PO califican ese planteo como “incomprensible” y lo interpretan como una excusa para ir quebrando el frente.
“Es realmente incomprensible que un partido de izquierda le pida a otro que repudie una lucha obrera. Creemos que se trata de una excusa para ir rompiendo el frente de a poco. No había discusión de lugares ni de recursos”, señaló un dirigente del PO en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, recordando además que el crecimiento de Bregman se apoyó en la unidad del FIT.
Actos separados, marchas propias y debate por el rumbo político
En el PO mencionan otros antecedentes que alimentaron el malestar. Uno de ellos fue el 1° de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, cuando Bregman encabezó un acto en el estadio de Ferro mientras el resto de las fuerzas del FIT-U y movimientos sociales se movilizaron a Plaza de Mayo. Ese gesto fue leído como un intento del PTS de diferenciarse del resto del espacio y acercarse a sectores ubicados más al centro del arco político.
También critican que Bregman haya convocado, sin acuerdo interno, a una “marcha de la bronca” contra el Gobierno, lo que para el PO rompe una tradición de deliberación colectiva en la izquierda. A esto se suma el debate por las declaraciones de dirigentes del PTS, como Laura Liff, quien sostuvo en un foro de discusión que “el FIT-U no alcanza” y que el espacio sería una respuesta “rutinaria y sin ambición” para construir un partido de la “nueva clase trabajadora”.
En el Partido Obrero interpretan esas definiciones como la señal de que el PTS se autopercibe como el único sector con capacidad de interpelar a los nuevos votantes, dejando al resto en un rol secundario. El artículo de Giachello y García concluye que la ruptura de Bariloche “no es un rayo en cielo sereno” y plantea una alerta sobre la orientación adoptada por el espacio de Bregman, aunque subraya que el PO se pronuncia en contra de romper el FIT-U y reivindica la necesidad de mantener una herramienta unitaria de la izquierda.
Encuestas, peronismo y el dilema del crecimiento electoral
Detrás de la disputa política, el PO observa un factor clave: las encuestas. De acuerdo con un sondeo de CB Global Data, que dirige el analista Cristian Buttié, Bregman registra hoy una intención de voto del 7,6% a nivel nacional. Esa cifra la ubica en cuarto lugar en el escenario medido, con Javier Milei encabezando con el 32,4%, Cristina Fernández de Kirchner en segundo puesto con 15,2% —aunque inhabilitada judicialmente— y Axel Kicillof en torno al 14,7%.
- El 7,6% para Bregman sería, de confirmarse en las urnas, un resultado histórico para la izquierda.
- La gran incógnita es cómo se redistribuiría el voto de CFK, que no podría competir pero concentra más del 15% de las preferencias.
Otra encuesta, en este caso de OPSA-UBA, midió imagen positiva y negativa de distintos dirigentes y ubicó a Bregman al tope de conocimiento público: 44% de imagen positiva y 43% de negativa, con apenas un 13% de encuestados que no la identifican. Para algunos consultores, ese alto nivel de conocimiento podría indicar que el margen para seguir creciendo es acotado.
“Creo que este 7,6% es su techo y no su piso”, evaluó Buttié, al considerar que la polarización entre el oficialismo y Milei podría restarle espacio a Bregman si el voto opositor busca mayor “utilidad” en un candidato peronista competitivo.
En el PO sostienen que, frente a ese escenario, Bregman estaría intentando correrse de los extremos y acercarse al peronismo, o al menos no cerrarse a eventuales acuerdos de segunda vuelta, lo que explicaría las acusaciones de estar “coqueteando” con ese espacio. El partido remarca, no obstante, que no busca romper por iniciativa propia y que seguirá defendiendo al FIT-U como una herramienta para sostener la independencia política de los trabajadores frente a las distintas variantes del sistema.
“No estamos dispuestos a resignar nuestras luchas históricas ni a adaptarnos a las prácticas del capitalismo. Reconocemos el liderazgo de Myriam en la izquierda, pero ese lugar fue posible por la unidad del frente. Una ruptura sería un retroceso para toda la clase trabajadora”, advirtió el dirigente consultado, dejando en claro que el próximo movimiento quedará en manos del PTS y de Bregman.

