Israel y Estados Unidos intensifican los ataques aéreos sobre la capital iraní. El conflicto ya involucra a más de una decena de países y la región se encamina a una confrontación de mayor alcance.

Los ataques aéreos de Israel y Estados Unidos continúan sobre Teherán, en el marco de una escalada militar que ya dejó centenares de víctimas y daños de gran magnitud en la capital de Irán. Tras cuatro días de bombardeos consecutivos, la ciudad aparece como el principal epicentro de la ofensiva.
Uno de los ataques más recientes provocó la muerte de al menos 800 personas. Entre las víctimas se encuentra el ayatola Alí Jamenei, quien ejerció como líder supremo de la República Islámica desde 1989 hasta el inicio del actual conflicto. La noticia profundizó la crisis política interna y abrió interrogantes sobre la conducción del régimen en medio de la guerra.
La confrontación no registra enfrentamientos directos entre fuerzas terrestres de los principales beligerantes, pero ya involucra a más de una decena de países. En las últimas horas, bombardeos iraníes impactaron en bases británicas ubicadas en Chipre, mientras miembros de la OTAN enviaron tropas para reforzar la defensa de la isla.


Un escenario regional cada vez más inestable
La escalada militar carece de antecedentes recientes en la región. Analistas internacionales advierten que el conflicto podría ampliarse si continúan las represalias cruzadas entre Irán y los aliados de Washington en Medio Oriente.
Teherán, una ciudad con más de ocho millones de habitantes, enfrenta un escenario de devastación y tensión política. En este contexto, el poder ejecutivo quedó en manos de un Consejo de Seguridad integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el ayatola Alireza Arafi y Gholam-Hossein Mohseni-Eje’i, titular de la judicatura nacional.
Mientras tanto, el régimen iraní evalúa posibles respuestas contra Washington y sus aliados. La continuidad de los ataques y la ausencia de negociaciones visibles mantienen abierta la posibilidad de una profundización del conflicto, con consecuencias imprevisibles para Medio Oriente y la seguridad internacional.

