Superávit, récord exportador y menor presión cambiaria en 2025

Domínguez: bases más sólidas para un año electoral con menos tensión cambiaria

Economista analiza superávit fiscal y récord exportador en Argentina

NewsITe

El economista Federico Domínguez aseguró que la economía argentina atraviesa una etapa de consolidación macroeconómica que permitiría transitar el próximo año electoral con menor volatilidad cambiaria que en procesos anteriores. Según su visión, una combinación de superávit fiscal, orden monetario, récord exportador y fortalecimiento de las reservas del Banco Central conforma un escenario más robusto para el mercado de cambios.

En diálogo con Splendid AM 990, Domínguez sostuvo que los fundamentos actuales de la economía son «más sólidos que en elecciones pasadas» y que, a diferencia de otros turnos electorales, el tipo de cambio cuenta con margen para sostenerse estable. «Hoy tenés fundamentos para que el tipo de cambio tienda a la apreciación porque hay superávit fiscal, orden monetario y un boom de exportaciones muy significativo», planteó.

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De acuerdo con sus proyecciones, las exportaciones argentinas superarán este año los US$ 100.000 millones y podrían duplicarse en un lapso de cuatro o cinco años. Ese salto estaría motorizado por sectores estratégicos como energía, minería y recursos naturales, que vienen ganando peso en el interior del país y modificando el mapa productivo.

Reservas, deuda e inflación: el rol del Banco Central

Domínguez destacó además el programa financiero del Ministerio de Economía, que a su criterio garantiza el pago de los vencimientos de deuda y facilita la acumulación de reservas por parte del Banco Central. «El hecho de tener cubiertos los pagos de deuda le va a dar al Banco Central una mayor capacidad de acumulación de dólares y eso ayudará a seguir bajando la inflación», señaló.

Recordó que, desde el inicio de la actual gestión, el Banco Central y el Tesoro llevan adquiridos unos US$ 34.000 millones, aunque advirtió que el desafío pendiente es fortalecer las reservas netas propias. En ese sentido, remarcó que las reservas pasaron de menos de US$ 11.000 millones negativos a más de US$ 10.000 millones positivos, con la expectativa de nuevos ingresos de divisas por exportaciones en los próximos meses.

Consumo, pobreza y salario real en recuperación gradual

Consultado sobre la situación social y el pulso del consumo, el economista admitió que la mejora es heterogénea entre sectores, pero subrayó que los indicadores agregados muestran una evolución positiva. Afirmó que la pobreza habría bajado del 54% al 28% y que el consumo privado se ubica en máximos de la serie, aunque la percepción cotidiana varía según nivel de ingresos.

  • Hogares de menores recursos más favorecidos por la desaceleración de los alimentos.
  • Clases medias tensionadas por subas en salud, educación privada y servicios regulados.

Domínguez proyectó que una inflación por debajo del 2% mensual permitiría consolidar una recomposición del salario real en el tramo final del año. Según adelantó, la moderación de los precios, combinada con paritarias en marcha, podría traducirse en una mejora del poder adquisitivo, aunque el proceso sería paulatino y con diferencias sectoriales.

Inversiones, RIGI y escenario político

Otro punto central de su análisis fue el cambio estructural que, a su juicio, se está gestando en el interior del país a partir de grandes proyectos de inversión. Destacó en particular el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ya cuenta con iniciativas presentadas por cerca de US$ 150.000 millones.

«Argentina está viviendo el mayor cambio del eje productivo y el mayor giro hacia el federalismo en un siglo», afirmó, al señalar que en cada recorrido por las provincias percibe «un optimismo muy grande» por el desarrollo de los recursos naturales y el efecto derrame que podría generar sobre el resto de la economía.

«El superávit fiscal es inquebrantable. Aun con datos menos favorables de recaudación, el Gobierno sigue bajando impuestos y manteniendo el orden de las cuentas públicas», remarcó Domínguez, al tiempo que consideró que un triunfo del oficialismo y mayores acuerdos políticos reducirían todavía más la volatilidad financiera.

Respecto del acceso a los mercados internacionales, interpretó que la decisión de no volver todavía a financiarse en Wall Street responde a una estrategia gradual: primero demostrar que el programa financiero está cubierto sin endeudamiento voluntario y, más adelante, evaluar el regreso si el riesgo país desciende y las condiciones de financiamiento resultan más favorables para la Argentina.

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