Subas del boleto: las ciudades con mayores aumentos

Las disparidades en el precio del transporte urbano

Pasajeros ascienden a un colectivo urbano en una ciudad argentina

NewsITe

El valor del boleto de colectivo volvió a ubicarse en el centro del debate público. Un informe reciente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) reveló fuertes disparidades entre ciudades, con incrementos que en algunos casos más que duplicaron el precio del pasaje en apenas un año, mientras que en otros distritos las tarifas casi no se movieron o incluso bajaron.

El relevamiento compara la evolución del boleto mínimo entre enero de 2025 y enero de 2026 en los principales centros urbanos del país. El estudio permite dimensionar no solo cuánto aumentó viajar en cada ciudad, sino también dónde se paga hoy el pasaje más caro y cuáles son las localidades que, pese a las subas, aún mantienen valores relativamente bajos.

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En el ranking de mayores aumentos interanuales, Sáenz Peña aparece al tope de la lista: el boleto pasó de $800 a $1.885, lo que implica una suba del 135,6%. Le sigue de cerca La Rioja, donde la tarifa se duplicó al pasar de $300 a $600 (100% de incremento). En tercer lugar se ubica San Juan, con un salto del 91,1%, tras saltar de $560 a $1.070 en doce meses.

Entre las jurisdicciones con ajustes más marcados también figura el AMBA, que incluye a gran parte de la provincia de Buenos Aires, donde el boleto mínimo trepó de $371 a $688, un alza del 85,4%. Balcarce registró un incremento del 83,9% (de $654 a $1.203), Río Grande mostró la misma variación porcentual al pasar de $778 a $1.431, y Olavarría completó este grupo con una suba del 81,2%, desde $734 hasta $1.330.

Dónde aumentó más, dónde menos y dónde bajó

El informe de AAETA también identifica un pelotón de ciudades con fuertes ajustes, aunque algo por debajo del grupo líder. Centenario llevó su tarifa de $1.147 a $1.997, un alza del 74,1%. En Bahía Blanca, el boleto pasó de $895 a $1.545 (72,6%), mientras que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires subió de $371 a $620, lo que equivale a una variación del 67,1%.

Mendoza se ubicó en un rango intermedio, con un incremento del 64,7% (de $850 a $1.400). En Ushuaia, en tanto, el pasaje mínimo se encareció un 60%, al subir de $800 a $1.280. Más abajo en el ranking de aumentos aparecen ciudades con subas moderadas: Bariloche tuvo un alza del 17,5%, Tandil un 16,3% y Necochea un 9,9% en el período analizado. Cipolletti registró un incremento del 6%, mientras que General Roca mostró una variación marginal del 2,4%.

El relevamiento también da cuenta de varias localidades donde el boleto se mantuvo congelado durante todo el año. Es el caso de Río Gallegos, Comodoro Rivadavia, Posadas, San Antonio Oeste, Viedma y el Partido de la Costa, que conservaron las mismas tarifas entre 2025 y 2026, a contramano de la tendencia general de aumentos.

Incluso se detectaron bajas en el valor del pasaje en tres casos puntuales. En Río Cuarto, el boleto descendió de $1.550 a $1.490, lo que implica una caída del 3,9%. En Candelaria y Garupá la corrección fue más marcada: la tarifa retrocedió de $1.365 a $1.120, una merma del 17,9% en ambos municipios, según detalla AAETA.

Los boletos más caros y más baratos del país

Más allá de los aumentos, el informe permite trazar un mapa de las ciudades con los boletos más caros y más baratos de la Argentina. Pinamar se ubica en el primer lugar del ranking de precios, con un pasaje mínimo de $2.625. Sin embargo, el incremento en el último año fue relativamente acotado si se lo compara con otras jurisdicciones: 24,7%.

Completan el podio de los boletos más caros San Martín de los Andes, donde el viaje cuesta $2.300, y Pergamino, con una tarifa de $2.214. En estos casos, los ajustes interanuales fueron del 47,3% y 58,1%, respectivamente. La Rioja, por el contrario, muestra una situación llamativa: pese a haber duplicado el valor del pasaje en un año, se ubica en el penúltimo lugar del ranking de precios, con un boleto de apenas $600.

El AMBA también presenta una particularidad. Aunque se posiciona entre los últimos puestos del ranking de tarifas —es decir, sigue teniendo uno de los boletos relativamente más baratos del país— registró incrementos por encima del promedio nacional. En otras palabras, viajar en colectivo en el área metropolitana continúa siendo más accesible que en muchas ciudades del interior, pero la brecha se achica.

El informe de AAETA concluye que en los últimos doce meses se observaron aumentos de todo tipo: algunos muy por encima de la inflación, otros en línea con la suba general de precios y varios claramente por debajo, lo que refuerza la idea de un mapa tarifario fragmentado y sin una correlación directa entre el nivel de incremento y el costo final del boleto.

Con este panorama, el debate sobre la estructura de subsidios, los costos del sistema y la equidad entre regiones vuelve a ganar espacio en la agenda pública. Mientras usuarios y empresas miran de cerca la evolución de las tarifas, el desafío para las autoridades será armonizar la sustentabilidad del servicio con la necesidad de garantizar un acceso razonable al transporte público en todo el país.

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