Strada anticipa abstención y objeta el tratamiento acelerado.

La diputada nacional de Unión por la Patria, Julia Strada, adelantó que se abstendrá en la votación del proyecto para ratificar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, firmado el 17 de enero en Asunción. La legisladora cuestionó con dureza el tratamiento impulsado por el Gobierno nacional, al que definió como una “votación exprés” que, según su mirada, no garantiza un debate profundo sobre las consecuencias productivas y sociales del entendimiento.
En declaraciones recogidas por la prensa parlamentaria, Strada sostuvo que la propuesta oficialista constituye “una trampa” y advirtió sobre el riesgo de avanzar sin estudios técnicos ni instancias de participación de los sectores afectados. En este marco, anticipó que impulsará un paquete de medidas para frenar la discusión acelerada y abrir el juego a un análisis más amplio del acuerdo.
“Me voy a abstener de una decisión que es claramente una trampa y además voy a proponer audiencias urgentes con los sectores, informes técnicos urgentes, uno hecho por la Oficina del Presupuesto del Congreso, un plan de implementación si esto avanza y voy a proponer que el Congreso argentino tenga la facultad de salvaguardas de sus productos agrícolas e industriales”, planteó la diputada. Con esto, busca que el Parlamento disponga de herramientas para proteger ramas sensibles de la economía local, ante una eventual apertura comercial asimétrica.
Según pudo reconstruirse en el ámbito legislativo, la dirigente kirchnerista viene reclamando que la discusión sobre el acuerdo Mercosur-UE se encare en paralelo con un debate integral sobre la política industrial del gobierno de Javier Milei. A su juicio, el rumbo actual empuja a la primarización de la economía y a la pérdida de capacidades productivas, consolidando a la Argentina como proveedora de materias primas sin valor agregado.
Críticas al impacto productivo y reclamo de debate amplio
Strada manifestó su preocupación por el efecto que podría tener el acuerdo en economías regionales y sectores con fuerte peso en el empleo, como la vitivinicultura, la industria manufacturera y las pymes. A modo de ejemplo, se preguntó si el vino a granel italiano no terminará imponiéndose en competitividad frente al vino producido en Mendoza, escenario que, según dijo, considera probable si no se establecen salvaguardas adecuadas.
Para la diputada, el entendimiento con la Unión Europea debería ser una oportunidad para discutir una estrategia de desarrollo de largo plazo, y no solo una herramienta de desregulación comercial. En este sentido, reclama un abordaje legislativo que incluya evaluaciones de impacto sectorial, análisis fiscales y planes concretos de reconversión productiva para los rubros más expuestos a la competencia externa.
- Audiencias urgentes con cámaras empresarias, sindicatos y especialistas en comercio exterior.
- Informes técnicos de la Oficina de Presupuesto del Congreso y otros organismos independientes.
- Diseño de un plan de implementación gradual del acuerdo, si finalmente se aprueba.
- Facultades explícitas del Congreso para activar salvaguardas sobre productos agrícolas e industriales.
“Este acuerdo debería generar la oportunidad para que este Congreso debata política productiva. Esta es una votación exprés que no garantiza el debate de fondo”, advirtió Strada, al reclamar más tiempo y análisis antes de tomar una decisión definitiva.
Mientras el oficialismo insiste en avanzar con la ratificación para enviar una señal de alineamiento con los mercados internacionales y los socios europeos, desde la oposición peronista exigen que el Congreso recupere centralidad en la definición de la estrategia productiva y comercial del país. El resultado de la votación y el nivel de condicionamientos que se logren introducir al acuerdo serán clave para medir el alcance real de este debate en la agenda económica argentina.

