Soledad Silveyra atraviesa un duro cuadro de salud tras una caída

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La actriz Soledad Silveyra reveló públicamente que atraviesa un complejo cuadro de salud a raíz de una trocanteritis, una inflamación dolorosa en la zona de la cadera que padece desde hace alrededor de seis meses, tras una fuerte caída doméstica.
La confesión llegó en una charla íntima con Mirtha Legrand en el ciclo televisivo “La noche de Mirtha Legrand”, por la pantalla de El Trece, donde la reconocida artista describió con crudeza cómo cambió su vida cotidiana desde aquel episodio y cómo convive con el dolor.
Silveyra relató que el origen de la lesión fue un accidente simple pero de alto impacto. “Vuelvo de un spa en Punta del Este y me caigo, me tropiezo con una valija. Caí de cola y me pegué un golpe que me rompió la sexta lumbar”, explicó, al detallar cómo comenzó el cuadro que derivó en la actual trocanteritis.
Qué es la trocanteritis y cómo afecta la vida diaria
De acuerdo con la información médica consultada por Agencia Noticias Argentinas, la trocanteritis es una inflamación de los tendones que se encuentran en la parte lateral de la cadera, en la zona del trocánter mayor del fémur. Esta afección suele provocar un dolor intenso al caminar, subir escaleras o incluso al acostarse de costado, lo que impacta directamente en el descanso y la movilidad del paciente.
En el caso de la actriz, el dolor se concentra “justo en la cadera” y, según describió, compromete la inserción de varios músculos en esa región. “Es toda la inflamación de todos los músculos que se insertan en la cadera. Entonces, es muy difícil la cura. Las tendinitis son jorobadas”, señaló, aludiendo a la complejidad del tratamiento y a la persistencia de los síntomas.
El esfuerzo por seguir trabajando pese al dolor
Pese a la lesión, Silveyra decidió no abandonar de inmediato sus compromisos laborales. Contó que siguió en escena con la obra “Quién es quién”, que compartía con el actor Luis Brandoni, recientemente fallecido. “Hice la función durante 10 días quebrada”, recordó, marcando el nivel de exigencia al que se sometió para no suspender funciones.
Recién luego de diez días, cuando el dolor se volvió “insoportable”, aceptó detener la actividad. Según comentó, el propio Brandoni prefería evitar cancelaciones, y ese compromiso con el público la llevó a estirar su permanencia sobre el escenario más allá de lo recomendable para su salud.
La situación se combinó con el accidente que, por entonces, también había sufrido Brandoni y que luego tendría consecuencias determinantes en su vida. Silveyra rememoró que la obra se suspendió momentáneamente y dejó una reflexión cargada de ironía y afecto: la producción terminó levantándose “por Solita, no por Beto, que es el que venía flojito”.
Un proceso de recuperación lento y sin soluciones rápidas
Hoy, la actriz se encuentra abocada a su recuperación, con tratamientos médicos y kinesiológicos que requieren tiempo, constancia y cuidados especiales. Sin embargo, reconoce que el camino no es sencillo. “Ahora me estoy tratando, estoy poniendo todo. Lo que pasa es que me duele mucho”, confesó, al describir la dificultad de sostener la rehabilitación cuando el dolor limita cada movimiento.
Silveyra también expresó cierta frustración frente a las recomendaciones de “poner voluntad” o “caminar aunque duela”, habituales en los procesos de recuperación. “Viste cuando uno está mal y te dicen ‘poné voluntad’. Bueno, ‘caminá aunque te duela’, pero es que no puedo”, remarcó, dejando en claro que no se trata solo de actitud, sino de una dolencia concreta que condiciona su día a día.
“Lamento que no haya una solución. Espero estar trabajando en el verano, extraño horrores a la gente, cómo se extraña…”, expresó Soledad Silveyra, esperanzada en volver pronto a los escenarios.
Aun en medio de las dificultades, la artista mantiene el deseo de regresar al teatro en la próxima temporada estival y reencontrarse con el público. Su testimonio pone en primer plano los desafíos que implica atravesar una lesión crónica, incluso para figuras acostumbradas a la exigencia física y emocional del escenario.

