Los argentinos pierden poder de compra tras los gastos fijos

NewsITe
El poder adquisitivo de los argentinos volvió a retroceder en mayo y dejó en evidencia la fragilidad de los ingresos frente a la inflación y a los aumentos de los gastos fijos. De acuerdo con un informe de la consultora Equilibra, el ingreso disponible de los hogares —es decir, lo que queda luego de pagar alquiler, servicios, impuestos y otras obligaciones— cayó 2,1% frente a abril.
La merma no es un hecho aislado: la consultora calculó que el ingreso disponible se encuentra 5,1% por debajo del nivel de mayo del año pasado y un 16,5% por debajo del promedio de enero-septiembre de 2023, que se toma como punto de referencia. El dato confirma que, aun con una inflación mucho más baja que la de fines de 2023, los salarios no logran recomponer el terreno perdido.
El deterioro golpea con distinta intensidad según el sector. Entre los trabajadores privados formales, el ingreso disponible se redujo 3,0% en mayo. En el caso de los empleados públicos, la caída mensual fue menor, de 1,3%, pero en la comparación interanual son los que más pierden: su ingreso disponible se desplomó 10,1% frente a mayo de 2023, lo que refleja un atraso salarial profundo en el sector estatal.
El informe muestra un matiz diferente en el caso de los jubilados. Gracias a la desaceleración del índice de precios y a los mecanismos de actualización, la jubilación mínima registró una mejora mensual del 0,9%, mientras que el resto de las prestaciones tuvo un avance del 1,8%. Sin embargo, la foto anual sigue siendo negativa: quienes cobran la mínima acumulan una pérdida real del 10,2% frente a hace un año, contra una caída del 5,0% en el resto del escalafón.
Ingreso real en baja y proyecciones para el cierre del semestre
Al analizar el ingreso real medido contra la canasta de consumo actualizada (ENGHo 2017/18), Equilibra detectó también una contracción en mayo. El poder de compra del ingreso total retrocedió 1,4% en el mes. Si se toma como referencia el promedio de enero-septiembre de 2023, la caída acumulada de 2024 alcanza ya el 10,6%, una señal de que las familias siguen ajustando consumo y postergando gastos.
Los salarios explican buena parte de este desempeño. En el sector privado formal, el sueldo real cayó 2,1% en mayo tanto en la comparación mensual como interanual. En el sector público, la baja fue del 0,7% frente a abril y del 5,2% respecto de mayo de 2023, consolidando un escenario de pérdida sostenida para empleados estatales nacionales, provinciales y municipales.
En cuanto a las jubilaciones, el estudio precisa que, si bien en mayo se observó un repunte real (0,6% para la mínima con bono y 1,1% para el resto), esos avances aún no alcanzan para recuperar los niveles de consumo del año pasado. El ajuste acumulado en los haberes previsionales limita la capacidad de compra de un sector particularmente sensible de la población, más expuesto a incrementos en medicamentos, alimentos y servicios.
¿Puede mejorar el panorama en junio?
De cara al cierre del primer semestre, Equilibra detecta algunos indicios de alivio. Con la canasta de consumo actualizada, la inflación de junio habría descendido al 2,0%, lo que implica 0,2 puntos porcentuales menos que en mayo. Los gastos fijos, en cambio, aumentaron 2,8% en el mes, un punto de presión adicional sobre los bolsillos.
Pese a ello, la consultora proyecta que el salario privado formal podría recuperar parte de lo perdido en mayo. Si esta recomposición se confirma, tanto el ingreso disponible como el ingreso real mostrarían una leve mejora en junio. El interrogante central es si esa recuperación será suficiente para revertir la tendencia de fondo o si se tratará solo de un respiro transitorio en un contexto de ingresos que aún corren detrás de la inflación.
La dinámica entre salarios, inflación y tarifas seguirá definiendo, en los próximos meses, cuánto pueden consumir los hogares argentinos una vez que afrontan sus gastos fijos obligatorios.
Mientras tanto, los datos de mayo dejan una conclusión clara: el ajuste del bolsillo continúa y el poder adquisitivo permanece lejos de los niveles previos a la crisis de finales de 2023, con impacto directo en el consumo y en la actividad económica.

