Rusia endurece su ofensiva y descarta tregua en Ucrania

El Kremlin admite deterioro en el frente y mantiene su ofensiva

NewsITe

Rusia volvió a endurecer este jueves su discurso sobre la guerra en Ucrania y dejó en claro que no tiene previsto frenar su ofensiva militar. Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que el gobierno de Vladímir Putin mantiene abierta la puerta a una salida negociada, pero insistió en que, ante la falta de perspectivas de un acuerdo, continuará la denominada “operación militar especial”.

Peskov remarcó que las condiciones planteadas por Rusia para detener el conflicto “son bien conocidas” y prácticamente no se modificaron desde lo anunciado hace dos años por el propio Putin y por el Ministerio de Exteriores. De ese modo, el Kremlin ratifica su lista de exigencias, que incluye el reconocimiento de los territorios ocupados y otras demandas que Kiev considera inaceptables.

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El vocero también afirmó que las fuerzas rusas siguen atacando de manera “sistemática” objetivos en territorio ucraniano. Según sus declaraciones, difundidas por el portal Actualidad RT y replicadas por la Agencia Noticias Argentinas, la situación sobre el terreno para el gobierno de Volodímir Zelenski “ha empeorado considerablemente y continúa deteriorándose día tras día”.

Cuatro heridos por la caída de un dron en Kiev

Mientras el Kremlin refuerza su retórica, los ataques continúan golpeando a la población civil. En Kiev, al menos cuatro personas resultaron heridas este jueves tras la caída de un dron ruso en las instalaciones de una estación de servicio ubicada en el distrito de Golosiivsky, según informó el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko.

El funcionario precisó, a través de su canal de Telegram citado por la agencia ucraniana Ukrinform, que el vehículo aéreo no tripulado se estrelló contra la gasolinera y provocó daños materiales, además de los heridos que debieron ser atendidos por los servicios de emergencia. Este tipo de ataques con drones se ha vuelto recurrente en diferentes ciudades ucranianas, en un contexto de guerra que se prolonga desde febrero de 2022.

Ataques a intereses privados y la mirada puesta en Estados Unidos

En otro frente del conflicto, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, condenó el ataque ruso contra la instalación agrícola Bunge, en la región de Dnipró, y lo definió como parte de una “campaña sistemática de terror” de Moscú contra empresas civiles estadounidenses que operan en el país. La planta atacada pertenece a un importante grupo del sector agroexportador mundial, lo que refuerza la preocupación por el impacto de la guerra en los mercados de alimentos.

Estas acusaciones vuelven a poner el foco en el papel de Estados Unidos y sus empresas en Ucrania, así como en las tensiones geopolíticas que rodean al conflicto. Desde Kiev sostienen que los bombardeos buscan minar la infraestructura económica y agrícola del país, clave para sus exportaciones de granos y aceites.

Trump, Putin y la posibilidad de un acuerdo

En paralelo a la escalada bélica, declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump reavivaron el debate sobre las chances de una negociación. De acuerdo con medios ucranianos, el exmandatario aseguró haber mantenido “una gran conversación” con Vladímir Putin y afirmó que el líder ruso “quiere concertar un pacto” para poner fin a la guerra.

Trump sostuvo que, si el presidente ucraniano Volodímir Zelenski también estuviera dispuesto a un acuerdo, “sería muy bueno” para terminar con el conflicto. No obstante, cuando se le preguntó qué impide avanzar hacia un entendimiento, respondió que el principal obstáculo es el “odio mutuo” entre ambos líderes. “El obstáculo son dos personas que se odian”, declaró, al describir la relación entre Putin y Zelenski.

“Creo que, ante todo, son dos personas que se odian”, resumió Trump, al ser consultado sobre las posibilidades de una paz negociada entre Rusia y Ucrania.

Mientras las partes mantienen posiciones irreconciliables y la guerra entra en una nueva fase de desgaste, el conflicto continúa dejando víctimas civiles, daños en infraestructuras críticas y un creciente impacto económico y político que trasciende las fronteras de Ucrania y de Rusia.

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