Murió Jorge Ríos, el jubilado de la entradera de Quilmes

Falleció Jorge Ríos, símbolo de un caso que marcó agenda en seguridad

Fachada del sanatorio y escena policial en Quilmes

NewsITe

Jorge Ríos, el jubilado que quedó en el centro de la polémica en 2020 tras matar a un delincuente durante una violenta entradera en su vivienda de Quilmes, murió a los 76 años luego de atravesar diversos problemas de salud. Según confirmaron a Noticias Argentinas, el hombre se encontraba internado desde hacía un tiempo en el Sanatorio Urquiza, de esa misma localidad del sur del conurbano bonaerense.

La noticia fue confirmada por su abogado, Alejandro Marino Cid Aparicio, quien acompañó legalmente a Ríos durante todo el proceso judicial que se abrió tras el episodio ocurrido en plena pandemia de Covid-19. Aquella causa no solo lo expuso públicamente, sino que también reavivó debates sobre la legítima defensa, la inseguridad en el conurbano y el rol del Estado frente a las víctimas de delitos violentos.

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El hecho que lo hizo conocido sucedió a mediados de julio de 2020, cuando cinco delincuentes armados irrumpieron en su casa de Quilmes. Entre ellos estaba Franco Moreyra, quien atacó al jubilado con un destornillador en el marco del intento de robo. Ríos, que se encontraba solo y acorralado, respondió con su arma de fuego y realizó disparos en el patio del domicilio para intentar poner en fuga a los intrusos.

Moreyra resultó herido y murió a los pocos metros, en la vía pública, mientras intentaba escapar junto al resto de la banda. La autopsia determinó que recibió dos disparos, uno en el pecho y otro en el abdomen, y que falleció por un shock hipovolémico. Las imágenes de cámaras de seguridad municipales fueron clave en la reconstrucción de los hechos y se transformaron en material central del expediente.

El fallo judicial que sobreseyó a Ríos

En junio de 2023, a días de que se iniciara el juicio oral, la Justicia resolvió sobreseer a Ríos por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. El juez Rubén Darío Hernández entendió que los disparos se dieron en un contexto de agresión ilegítima y dentro de la vivienda del jubilado, por lo que encuadró la actuación del acusado en la figura de legítima defensa.

El magistrado valoró especialmente las pruebas de video, donde se pudo observar que Moreyra cayó en la vía pública producto de las heridas recibidas y que, si bien Ríos se acercó y lo pateó cuando ya estaba en el suelo, no volvió a dispararle. Esa conclusión fue determinante para descartar la hipótesis de una ejecución en la calle y para sostener que no existió un “remate” del delincuente fuera de la casa.

“Los disparos se produjeron en respuesta a una agresión ilegítima y en el interior de su casa”, sostuvo en su resolución el juez Rubén Darío Hernández, al fundamentar el sobreseimiento de Ríos.

Condenas a los integrantes de la banda de la entradera

Mientras la situación procesal de Ríos se encaminaba hacia el archivo, la Justicia avanzó con los juicios contra los integrantes de la banda que protagonizó la entradera. Años después del hecho, se dictaron distintas condenas para los implicados, todos con antecedentes en el circuito delictivo del sur del Gran Buenos Aires.

  • Martín “Perro” Salto recibió una pena de tres años y cuatro meses de prisión. Al cumplir los dos tercios de la condena y abonar una fianza, recuperó la libertad.
  • En un juicio abreviado, Christian Javier Chara (25) fue sentenciado a tres años y cuatro meses de prisión, y David Ezequiel Córdoba (27), a tres años y ocho meses. Ambos quedaron en libertad bajo condiciones similares a las de Salto.
  • Claudio Nicolás “Enano” o “Peque” Dahmer (29) fue condenado a tres años y seis meses, pero al unificarse con otra causa terminó con una pena total de 7 años y 6 meses, por lo que continuaba detenido.

Para los tres integrantes liberados se dispuso, además, una restricción perimetral: no pueden acercarse a menos de 500 metros de la familia de Ríos. La medida busca resguardar a los allegados del jubilado, que desde aquel episodio viven marcados por el trauma de la entradera y la intensa exposición mediática que tuvo el caso.

La muerte de Jorge Ríos vuelve a poner en escena un expediente que, durante meses, ocupó la agenda pública y dividió opiniones entre quienes lo consideraban una víctima de la inseguridad y quienes reclamaban límites estrictos al uso de la fuerza por parte de civiles armados. Con su fallecimiento se cierra la historia personal de uno de los casos policiales más resonantes de los últimos años en Quilmes.

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