Rusia acusa a Francia de “piratería” por el abordaje del Tagor

Moscú denuncia como ilegal la incautación del petrolero Tagor

Buque petrolero Tagor detenido por la Armada francesa en el Atlántico

NewsITe

El gobierno de Rusia calificó como “ilegal” y cercana a la piratería internacional la detención del petrolero Tagor por parte de fuerzas francesas en aguas del océano Atlántico. La controversia se suma a las tensiones ya existentes entre Moscú y las potencias occidentales, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y el endurecimiento de las sanciones contra el Kremlin.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que la operación francesa, que terminó con la incautación del buque, “roza la piratería internacional” y aseguró que Moscú rechaza de plano el argumento de París de que el procedimiento se realizó “en pleno cumplimiento del derecho internacional”. Según Peskov, la medida vulnera la libertad de navegación y forma parte de una estrategia más amplia de presión política y económica sobre Rusia.

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Autoridades francesas informaron que el petrolero Tagor fue detenido el lunes en el Atlántico por sus fuerzas armadas, bajo la sospecha de que navegaba con bandera falsa y que su actividad estaría ligada al intento de eludir sanciones internacionales. El buque habría partido desde el puerto ruso de Murmansk, uno de los nodos clave para la exportación de hidrocarburos rusos.

Desde la embajada rusa en París indicaron que solicitaron formalmente información al Gobierno francés sobre la posible presencia de ciudadanos rusos a bordo del Tagor. Hasta el momento, según la representación diplomática, no hubo respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia. De manera preliminar, se informó que el capitán del buque sería de nacionalidad rusa, de acuerdo con reportes de la agencia china Xinhua.

Justificación de Francia y contexto de sanciones

El presidente Emmanuel Macron confirmó que la Armada francesa abordó el petrolero Tagor el domingo, en alta mar, como parte de las operaciones de control del cumplimiento de las sanciones contra Rusia. A través de un mensaje en la red social X, el mandatario sostuvo que el buque está “sujeto a sanciones internacionales” y que la acción se desarrolló en coordinación con varios socios, entre ellos el Reino Unido.

Macron remarcó que considera “inaceptable” que embarcaciones intenten eludir las restricciones impuestas por la comunidad internacional tras la invasión rusa a Ucrania. En su mensaje, señaló que ese tipo de maniobras “violan el derecho del mar y ayudan a financiar la guerra de Rusia contra Ucrania”, conflicto que, recordó, ya se extiende desde hace más de cuatro años si se contabilizan las hostilidades previas a la ofensiva a gran escala de 2022.

La detención del Tagor se inscribe en la política de la Unión Europea y sus aliados de reforzar el control sobre el comercio de petróleo ruso, incluyendo el seguimiento de barcos sospechados de cambiar de bandera, apagar sus sistemas de rastreo o utilizar rutas alternativas para sortear embargos y topes de precios. Para Moscú, en cambio, ese tipo de acciones constituyen un intento de bloquear sus exportaciones energéticas y debilitar su economía.

Reacciones y posibles derivaciones diplomáticas

  • Rusia anunció que continuará tomando medidas para “garantizar la seguridad del transporte” de sus buques.
  • La embajada rusa en París insistió en obtener información consular sobre la tripulación del Tagor.
  • Francia sostiene que actuó en concordancia con el derecho marítimo internacional y las sanciones vigentes.
  • Socios europeos siguen de cerca el caso como prueba de la capacidad de hacer cumplir las restricciones al comercio ruso.

“Consideramos tales acciones ilegales; rozan la piratería internacional. Rechazamos categóricamente la afirmación de que se están llevando a cabo en pleno cumplimiento del derecho internacional”, declaró Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin.

El episodio promete escalar en el plano diplomático y podría convertirse en un nuevo punto de fricción entre Rusia y Francia, en medio del debate global sobre hasta dónde pueden llegar las sanciones y los controles marítimos sin vulnerar la libertad de navegación. En tanto, la atención se centra en el destino del Tagor y en las eventuales respuestas políticas que Moscú pueda adoptar frente a un incidente que considera un precedente peligroso para sus intereses navieros y energéticos.

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