Chubut avanza con una ley para acotar el uso del celular en clase

La Legislatura de Chubut aprobó por amplia mayoría una ley que restringe el uso de teléfonos celulares en las aulas de jardines, escuelas primarias y secundarias, tanto públicas como privadas. La norma alcanza a estudiantes y docentes y se inscribe en una tendencia que ya se observa en otras jurisdicciones del país y del mundo.
De acuerdo con el texto sancionado, en el nivel Secundario los dispositivos solo podrán utilizarse con fines estrictamente pedagógicos y bajo planificación previa del docente a cargo. Es decir, el celular deja de ser de uso libre durante las clases y pasa a estar condicionado al proyecto educativo de cada curso.
La ley contempla excepciones para aquellos alumnos que, por razones de salud o por necesidades específicas de aprendizaje, requieran mantener el uso del teléfono móvil. En esos casos, se prevé una justificación y un seguimiento particular, para que la restricción no afecte tratamientos médicos o apoyos pedagógicos indispensables.
Fundamentos: aprendizaje, salud y autoridad docente
El proyecto fue impulsado por el presidente del bloque Arriba Chubut, Juan Pais, quien sostuvo que existe evidencia empírica que demuestra que el uso del celular en las aulas afecta negativamente el proceso de aprendizaje. Según explicó, la presencia constante de pantallas interrumpe la atención, fragmenta la concentración y compite con los contenidos que propone el docente.
Pais advirtió que los cerebros de niños, niñas y adolescentes se encuentran en pleno desarrollo, por lo que la sobreexposición a dispositivos móviles impacta en el desarrollo cognitivo. En esa línea, remarcó que la medida busca recuperar un entorno de estudio más cuidado, con menos estímulos externos y mayor foco en las actividades escolares.
El legislador citó además la postura de la Sociedad Argentina de Pediatría, que advierte que el uso excesivo de teléfonos móviles puede generar alteraciones del sueño, problemas visuales, aumento de peso, ansiedad y depresión. Indicó también que investigaciones del CONICET respaldan estas preocupaciones y dan cuenta de los riesgos del consumo intensivo de pantallas en la infancia y la adolescencia.
Un debate global sobre pantallas y rendimiento escolar
Durante la exposición en el recinto, Pais recordó que en 2022 la Argentina encabezó un ranking internacional de distracción vinculada al uso de dispositivos móviles en el aula. Ese dato se enlaza con otro indicador preocupante: un 74% de los estudiantes evaluados no alcanzó niveles básicos de conocimientos en matemática, una materia clave para el desempeño educativo futuro.
Para el oficialismo chubutense, la nueva ley “le devuelve al docente la autoridad” al poner en sus manos la decisión de cuándo y cómo utilizar los celulares con fines pedagógicos. No se trata, remarcan, de una prohibición absoluta, sino de una regulación que ordena su presencia en clase y la subordina al proyecto educativo.
La restricción al uso del celular en las aulas se suma a políticas similares que ya aplican la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al menos ocho provincias argentinas. A nivel internacional, países como Dinamarca, Noruega, Francia y Países Bajos avanzaron con regulaciones que limitan o directamente prohíben el uso de teléfonos móviles durante el horario escolar, con el objetivo de mejorar el clima de estudio y reducir la dispersión.
Con esta normativa, Chubut se suma al debate global sobre cómo compatibilizar tecnología y educación. Mientras se reconocen las ventajas didácticas de los dispositivos móviles, crece el consenso sobre la necesidad de fijar límites claros en la escuela, para priorizar el aprendizaje, el bienestar y el desarrollo integral de las y los estudiantes.

