Rubio refuerza influencia de EE.UU. ante comicios en Brasil

Rubio busca afianzar el peso de Washington en la región

Marco Rubio durante su gira por Sudamérica

NewsITe

La reciente gira del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, por Colombia, Ecuador y Perú volvió a poner en primer plano la disputa geopolítica en América del Sur, en particular frente a las próximas elecciones en Brasil. Analistas consultados por medios internacionales señalan que la Casa Blanca busca consolidar gobiernos aliados y limitar el avance de potencias como China en la principal economía sudamericana.

Según el académico Fernando Romero Wimer, especialista en relaciones internacionales, el alineamiento externo de un eventual gobierno brasileño se convirtió por primera vez desde la Guerra Fría en un tema central del debate electoral. Las elecciones previstas para el 4 de octubre aparecen así fuertemente atravesadas por la agenda de Washington, que combina seguridad, economía y posicionamiento estratégico.

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Wimer remarca que la campaña presidencial brasileña se desarrolla en un contexto de creciente interdependencia con las disputas globales, en el que Estados Unidos intenta reposicionarse como socio preferencial. En esa línea, la gira de Rubio por Sudamérica se habría orientado a fortalecer vínculos con gobiernos afines, discutir acuerdos de cooperación y enviar señales políticas hacia Brasil, aun cuando ese país no estuvo incluido formalmente en el itinerario.

Seguridad, narcotráfico y la disputa con China

Desde la Universidad Federal de Integración Latinoamericana, ubicada en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, se advierte que Estados Unidos viene utilizando la agenda de seguridad y la lucha contra el crimen organizado como herramienta de influencia. La calificación del narcotráfico como “narcoterrorismo” abre, según Wimer, nuevas posibilidades legales y operativas para una mayor presencia estadounidense en la región.

En paralelo, la dimensión económica aparece como un límite a esa estrategia. Wimer subraya que Washington puede sellar acuerdos de cooperación en seguridad o minería y sumar aliados políticos, pero no logra reemplazar a China como principal mercado para productos clave: el cobre peruano, la infraestructura financiada en Sudamérica o la soja brasileña continúan atadas al gigante asiático.

Apoyos políticos y señales al electorado brasileño

Cristina Pecequilo, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de São Paulo, interpreta la gira de Rubio como un gesto de respaldo a las fuerzas políticas alineadas con Washington. A su entender, el funcionario no sólo buscó reforzar lazos con gobiernos amigos, sino también exhibirse ante sectores de derecha dentro de Brasil, dejando claro que un eventual gobierno afín podría integrarse rápidamente a su agenda regional.

La académica destaca que uno de los candidatos mejor posicionados en las encuestas brasileñas basa parte de su discurso en un acercamiento a Estados Unidos, lo que refuerza la lectura de la visita como un movimiento de apoyo indirecto en plena campaña. En este marco, la influencia estadounidense se expresa más en el terreno político y simbólico que en la capacidad real de desplazar a China de su rol central en la economía brasileña y sudamericana.

Pecequilo resume el escenario con una fórmula contundente: Estados Unidos no consigue competir con China en términos económicos. Para Brasil y la región, renunciar al vínculo con el gigante asiático implicaría enfrentar severas dificultades comerciales y de financiamiento. La campaña presidencial brasileña se desarrolla así bajo la mirada atenta de Washington y Pekín, en una América del Sur cada vez más integrada a la disputa por la hegemonía global.

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