Rubio sugiere divisiones en la cúpula de poder de Irán

NewsITe
Buenos Aires, 30 de marzo (NA) – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, deslizó que existen “fracturas internas” dentro del liderazgo iraní, en el marco de las gestiones de Washington para encauzar negociaciones que apunten a poner fin a la guerra en Medio Oriente. Sin detallar con qué figuras está dialogando la Casa Blanca, el funcionario dejó entrever que se están explorando contactos con sectores que mostrarían una posición más pragmática frente a la confrontación.
En una entrevista concedida a la cadena ABC News, Rubio fue consultado sobre una reciente publicación del presidente Donald Trump en redes sociales, en la que el mandatario afirmaba que Estados Unidos está negociando con un “nuevo y más razonable régimen” en Irán. El secretario de Estado evitó confirmar o desmentir esa caracterización, pero sí admitió que hay movimientos y tensiones al interior de la estructura de poder iraní.
“No voy a revelar quiénes son esas personas porque probablemente las metería en problemas con otros grupos dentro de Irán”, señaló Rubio, citado por la cadena CNN y replicado por la Agencia Noticias Argentinas. Sus palabras apuntan a la existencia de dirigentes o cuadros políticos que, en el marco de las presiones económicas y militares, estarían dispuestos a evaluar una salida distinta al actual rumbo del país.
“Hay algunas fracturas internas allí. Y al final del día, creo que si hay personas en Irán que ahora, dadas todas las circunstancias, están dispuestas a tomar un rumbo diferente para su país, eso sería positivo”, agregó el funcionario estadounidense. Aunque evitó ofrecer nombres, sugirió que esos interlocutores, al menos en privado, se muestran más flexibles que las posiciones públicas del régimen.
Negociaciones discretas y dudas sobre el alcance del poder
Rubio remarcó que los emisarios iraníes con los que se mantiene contacto en este momento “están diciendo algunas de las cosas correctas en privado”, pero advirtió que ello no implica necesariamente que cuenten con capacidad real para ejecutar cambios. “Obviamente, no lo van a poner en comunicados de prensa, y lo que dicen públicamente no necesariamente refleja lo que dicen en nuestras conversaciones”, sostuvo.
Para la diplomacia estadounidense, el núcleo de la cuestión pasa por establecer si esos sectores eventualmente podrán convertirse en decisores dentro del complejo entramado político iraní. “Al final tenemos que ver si estas personas terminan siendo quienes estén al mando, si son quienes tienen el poder para cumplir. Vamos a ponerlo a prueba. Esperamos que así sea”, resumió Rubio, al describir una estrategia que combina presión y negociación.
Las declaraciones se producen en un contexto de máxima tensión en Medio Oriente, con el conflicto regional repercutiendo en la seguridad global y en los mercados energéticos. En este escenario, cualquier indicio de división interna en la cúpula iraní es seguido de cerca por las potencias occidentales, que buscan señales de apertura para reactivar vías diplomáticas y evitar una nueva escalada bélica en la región.
“Hay algunas fracturas internas allí (…) si hay personas en Irán dispuestas a tomar un rumbo diferente para su país, eso sería positivo”, afirmó Marco Rubio al referirse al liderazgo iraní.
Más allá del hermetismo sobre los interlocutores, el mensaje enviado por Washington sugiere que se intenta incentivar a los sectores moderados o pragmáticos dentro de Irán, en un delicado equilibrio entre la presión internacional y la posibilidad de un diálogo que habilite algún tipo de distensión futura.

