Rosario podría tener su propio Barrio Chino: impulsan un polo comercial y turístico oriental en el centro

La iniciativa busca concentrar en unas pocas cuadras una oferta de gastronomía, bazar y servicios vinculados a la cultura asiática. El poryecto surge en medio de la crisis comercial que atraviesa el centro rosarino y ya genera interés entre empresarios.

Rosario podría sumar en los próximos meses una propuesta comercial y turística inédita: un Barrio Chino a escala rosarina, pensado para concentrar en unas pocas cuadras locales gastronómicos, bazares, comercios y distintos servicios vinculados a la cultura oriental.

La iniciativa fue impulsada por el grupo Di Santo y busca replicar, con características propias, la experiencia del Barrio Chino de Belgrano, uno de los principales polos comerciales y turísticos de la Ciudad de Buenos Aires.

– Publicidad –

El proyecto todavía se encuentra en una etapa inicial, pero ya despertó el interés de empresarios y referentes del sector comercial e inmobiliario de Rosario. Entre quienes respaldaron la posibilidad se encuentran Andrés Gariboldi, expresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir), y Ricardo Diab, presidente de la Asociación Empresaria de Rosario y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).

Una propuesta para concentrar la actividad

La idea no contempla necesariamente la creación de un barrio residencial, sino la conformación de un polo comercial temático en determinadas cuadras del centro rosarino.

Gariboldi consideró que la propuesta es viable y destacó que este tipo de espacios existe en numerosas ciudades del mundo. En ese sentido, planteó que Rosario podría aprovechar la presencia creciente de comercios de origen asiático para generar un corredor con una identidad propia.

El proyecto incluiría una variada oferta gastronómica, bazares, productos orientales y diferentes servicios. La intención sería que la concentración de estos negocios permita generar un nuevo atractivo tanto para los rosarinos como para quienes visiten la ciudad.

Según explicó el referente inmobiliario, los comerciantes de origen chino muestran interés por instalarse en grandes superficies comerciales. Incluso, señaló que recientemente se ofreció un espacio para alquilar utilizando el idioma chino, una señal del crecimiento de este tipo de actividad en la ciudad.


Gariboldi también remarcó que los espacios comerciales vacíos del centro podrían convertirse en una oportunidad para este proyecto. “Los lugares ociosos en el centro rosarino están”, sostuvo, al considerar que una iniciativa de estas características podría contribuir a dinamizar una zona que atraviesa dificultades.

El centro rosarino, en el foco del debate

La propuesta aparece en un contexto complejo para la actividad comercial del centro de Rosario, marcado por el cierre de locales, la caída del consumo y las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas.

Ricardo Diab también manifestó su respaldo a la iniciativa y consideró que podría ser factible si se generan las condiciones necesarias entre los distintos actores involucrados.

El dirigente empresarial señaló que este tipo de polos funcionan como atractivos particulares en distintas ciudades del mundo y destacó el crecimiento de la comunidad china y de sus actividades comerciales.

Incluso planteó que Rosario podría pensar en otras propuestas similares y mencionó la posibilidad de desarrollar un espacio vinculado a la comunidad brasileña, teniendo en cuenta la presencia de estudiantes universitarios y directivos de empresas de ese origen en la región.

Sin embargo, Diab también aprovechó el debate para advertir sobre las dificultades que atraviesan las pymes. Entre los principales problemas mencionó la falta de financiamiento, la competencia desleal y el ingreso de mercadería por las fronteras que luego se comercializa sin los controles correspondientes.

A esto sumó el endeudamiento de los sectores productivos y la caída de la productividad y del consumo, factores que, según explicó, complican la recuperación del mercado interno.

¿Una oportunidad para recuperar el centro?

El posible Barrio Chino también vuelve a poner en discusión el futuro del centro rosarino y las estrategias necesarias para recuperar el movimiento comercial.

Diab reconoció que sostener los centros urbanos es un desafío a nivel mundial debido a los cambios en los hábitos de consumo. Sin embargo, señaló que en Rosario existen factores particulares que profundizan el problema, entre ellos el costo de los alquileres y las dificultades para mantener actividades que no cuentan con una alta rentabilidad pero que aportan movimiento y circulación.

También mencionó otros obstáculos, como la reducción de los horarios bancarios y el cierre temprano de algunas cocheras, situaciones que afectan especialmente la actividad nocturna y gastronómica.

En ese escenario, la creación de un polo oriental podría convertirse en una alternativa para ocupar espacios actualmente vacíos y generar un nuevo circuito de consumo y turismo.

Por ahora, el proyecto se encuentra “en pañales”, según Gariboldi, pero sus impulsores ya comenzaron a analizar su viabilidad. Si avanza, Rosario podría sumar un nuevo atractivo urbano y transformar parte de su deteriorado centro comercial en un corredor con identidad propia.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -