El plantel campeón llegó a Rosario y compartió la copa con miles de hinchas. Ángel Di María fue uno de los grandes protagonistas de una jornada cargada de emoción, cánticos y festejos.

Rosario se tiñó de azul y amarillo. Tres días después de la consagración ante Estudiantes de La Plata, Rosario Central celebró la obtención de la Supercopa Internacional junto a una multitud de hinchas que se congregó en el Monumento Nacional a la Bandera.
Desde temprano, los simpatizantes canallas comenzaron a acercarse al tradicional espacio rosarino. La convocatoria oficial estaba prevista para las 19 y, con el correr de las horas, el Parque Nacional a la Bandera quedó colmado por los festejos.
El equipo dirigido por Jorge Almirón había conseguido el título el sábado 26 de septiembre, al derrotar 3-1 a Estudiantes de La Plata en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero. Ángel Di María fue una de las figuras de aquella final, con dos goles, y volvió a ocupar un lugar central durante la celebración en Rosario.
La copa, protagonista de la fiesta
El momento más esperado llegó cerca de las 19, cuando la delegación arribó al Monumento. Los futbolistas subieron a un micro descapotable y exhibieron el trofeo frente a los hinchas, que acompañaron el recorrido con cánticos y banderas.
La salida del plantel no pudo realizarse desde el Gigante de Arroyito por cuestiones de seguridad. Finalmente, los jugadores abordaron el colectivo en otro punto de la ciudad y emprendieron el trayecto hasta el Monumento, donde se produjo el encuentro con los simpatizantes.
Uno de los momentos más llamativos tuvo como protagonista a Di María. El delantero celebró arriba del micro, saltó, cantó y levantó la copa mientras recibía el reconocimiento de los hinchas. El título significó, además, su segunda estrella con Central desde su regreso al fútbol argentino.
La celebración tuvo también referencias al clima que rodeó la final frente a Estudiantes. Los jugadores entonaron cánticos dirigidos al equipo platense y a su presidente, Juan Sebastián Verón, luego de la polémica definición del partido.
Una fiesta que comenzó desde temprano
Mucho antes de la llegada del plantel, las calles de Rosario comenzaron a recibir a los hinchas. Desde la zona del Gigante de Arroyito se inició una caravana hacia el centro de la ciudad, mientras en las inmediaciones del Monumento se multiplicaban las banderas y camisetas auriazules.
La celebración se convirtió así en la continuidad de los festejos que habían comenzado inmediatamente después de la victoria en Santiago del Estero. La diferencia fue el escenario: esta vez, el plantel pudo compartir el trofeo con miles de hinchas en uno de los lugares más emblemáticos de Rosario.
La imagen de los jugadores sobre el micro, con la copa en alto y una multitud detrás, sintetizó una jornada en la que Central volvió a encontrarse con su gente para celebrar un nuevo título.

