El salto del riesgo país reaviva las dudas sobre el financiamiento

NewsITe
El riesgo país de la Argentina, medido por el índice EMBI que elabora JP Morgan, volvió a ubicarse en torno de los 600 puntos básicos tras una fuerte suba en marzo. El movimiento no solo refleja un deterioro en la percepción de la solvencia local, sino que, en los hechos, clausura las chances inmediatas de que el Gobierno pueda volver a tomar deuda en los mercados internacionales a tasas razonables.
De acuerdo con un informe reciente de la consultora GMA Capital, el sobrecosto de financiamiento argentino trepó más de 130 puntos básicos desde fines de enero, llevando los rendimientos de los bonos soberanos nuevamente por encima del 10% anual en dólares. En este nivel de tasas, los analistas consideran que las “puertas del mercado” continúan cerradas para el país.
El contexto global tampoco ayuda. El recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente disparó la incertidumbre financiera, impulsó al alza el precio del petróleo y presionó sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que sumaron cerca de 30 puntos básicos en pocas ruedas. Con una tasa base más alta, los emisores con perfil de riesgo elevado, como la Argentina, ven aún más limitada su capacidad de refinanciar vencimientos.
Presión externa, fragilidad interna y un mercado cauteloso
Especialistas de la consultora Outlier remarcan que un piso de tasas internacionales más elevado empeora las condiciones de acceso al crédito para países con historial de crisis y reestructuraciones. En esta misma línea, el equipo de estrategia de IEB (Invertir en Bolsa) advierte que, sin catalizadores locales claros y con la tensión geopolítica todavía encendida, resulta difícil imaginar una baja sostenida del riesgo país en el corto plazo.
En el frente doméstico, la Argentina enfrenta vencimientos por unos US$ 30.000 millones hasta 2027, sin contar aún con una fuente estable de financiamiento voluntario. GMA Capital señala que la estrategia oficial se apoya en cumplir con los compromisos ya asumidos, pero con una combinación de reservas, acuerdos con organismos internacionales y eventuales operaciones puntuales, antes que con grandes emisiones nuevas en el mercado.
La posición del Gobierno y el pulso de la economía real
El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró que el Poder Ejecutivo no planea emitir deuda bajo las actuales condiciones de tasas, a las que considera demasiado elevadas. Según el funcionario, el Gobierno cuenta con alternativas de fondeo más baratas y con los dólares necesarios para afrontar los pagos a los bonistas hasta julio de 2027, lo que, en su visión, despeja el riesgo de un nuevo episodio de estrés inmediato.
Sin embargo, la dinámica de los activos argentinos en carteras globales introduce otra complejidad. Estimaciones de la consultora 1816, citadas por GMA Capital, indican que el valor de mercado de los bonos soberanos y corporativos locales en manos de inversores internacionales aumentó más de 60% desde fines de 2023. Esto implica que, para que continúe la compresión de rendimientos, el mercado necesitaría una “rotación de tenedores” hacia inversores de largo plazo, menos propensos a vender ante episodios de volatilidad.
Desde la consultora LCG, que dirige el economista Guido Lorenzo, alertan que un riesgo país persistentemente alto eleva la probabilidad de que el mercado empiece a descontar un nuevo deslizamiento cambiario, con impacto en precios y en expectativas. A esto se suma el deterioro paulatino de la economía real: los últimos datos muestran una suba en la tasa de desempleo hacia fines de 2025 y una caída del 5,3% en el Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Di Tella.
Los analistas de GMA Capital concluyen que, para que la mejora macroeconómica se traduzca en una baja durable del riesgo país, los avances deberán percibirse con mayor claridad en la microeconomía y en el tejido social.
En este marco, el desafío del Gobierno será sostener la disciplina fiscal, recomponer el crecimiento y mostrar resultados palpables en empleo, salarios y consumo. Solo así, según coinciden los expertos, podrá consolidarse una reducción genuina del riesgo país y reabrir gradualmente el acceso al financiamiento externo en condiciones sostenibles.

