Un estudio determinó el origen de la salmuera rica en hierro que emerge desde el glaciar Taylor. Los científicos analizaron 167 muestras y encontraron microorganismos que permanecen activos en uno de los ambientes más extremos del planeta.

Las denominadas “Cataratas de Sangre” de la Antártida llaman la atención por una corriente de intenso color rojizo que emerge desde el glaciar Taylor y desemboca en el lago Bonney. Ahora, una investigación permitió avanzar sobre el origen del material que alimenta este particular fenómeno.
El característico tono rojo se produce por una salmuera rica en hierro. Cuando el líquido emerge desde el glaciar y entra en contacto con el oxígeno, el hierro se oxida y provoca la coloración que contrasta con el hielo del paisaje antártico.
Una investigación publicada en la revista científica Nature Geoscience determinó que esa salmuera tendría su origen en un antiguo brazo de mar que quedó atrapado debajo del glaciar Taylor hace al menos 1,5 millones de años.
El estudio fue liderado por la microbióloga Angela Zoumplis, de la Universidad de California, y también permitió obtener información sobre los microorganismos que habitan en este ambiente extremo.
Un antiguo ecosistema atrapado bajo el hielo
Para desarrollar la investigación, los científicos analizaron 167 muestras de agua, hielo y sedimentos provenientes del área.
Los resultados permitieron establecer una vinculación entre parte de los microorganismos encontrados en las Cataratas de Sangre y aquellos presentes en el océano cercano.
Según el estudio, el 9,34% de los microorganismos analizados en el área comparte un origen con el océano próximo. En otros sectores de los Valles Secos de McMurdo, esa proporción alcanza solamente el 1,15%.
Los datos respaldan la hipótesis de que la salmuera procede de un antiguo ambiente marino que quedó aislado cuando avanzó el hielo sobre la región.
El líquido permaneció atrapado debajo del glaciar durante al menos 1,5 millones de años hasta formar parte del sistema que actualmente alimenta la corriente rojiza.
Microorganismos que siguen activos
Otro de los aspectos destacados por los investigadores es que los microorganismos encontrados no permanecen simplemente conservados dentro del ambiente helado.
Los organismos continúan activos pese a las condiciones extremas de la Antártida.
Los científicos detectaron que realizan procesos vinculados con la fotosíntesis y poseen mecanismos para reparar sus propias células, características que les permiten sobrevivir en uno de los entornos más hostiles del planeta.
Las condiciones de aislamiento, las bajas temperaturas y la composición química del agua convierten al sistema del glaciar Taylor en un ambiente de particular interés para estudiar los límites de la vida.
Por qué el agua parece sangre
Aunque su apariencia dio origen al nombre de “Cataratas de Sangre”, la explicación del color se encuentra en un proceso químico.
La salmuera que emerge desde debajo del glaciar contiene una elevada concentración de hierro. Mientras permanece aislada bajo el hielo, tiene un contacto limitado con el oxígeno.
Cuando finalmente alcanza la superficie, el hierro entra en contacto con el aire y se oxida. Esa reacción genera la característica tonalidad rojiza que cubre sectores del hielo y desemboca en el lago Bonney.
El nuevo estudio permitió sumar una pieza a la explicación del fenómeno: el agua que protagoniza ese proceso sería parte de un antiguo ambiente marino que permanece atrapado debajo del hielo antártico desde hace al menos 1,5 millones de años.

